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Doctorado en bonobuses

Del bonobús con o sin transbordo los sevillanos han pasado a un sistema de múltiples tarjetas recargables para el transporte público que no siempre son compatibles y, que, si no se combinan correctamente en los transbordos encarecen los viajes.

el 02 mar 2010 / 12:57 h.

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Bonobús con transbordo, pero que no transborda con el Metro. Bonobús sin transbordo (exactamente igual que el primero). Bonobús del Consorcio de Transportes (que sirve para transbordar del Metro al autobús de Tussam). Bonobús del Metro... casi hay que agradecer que los trenes de Cercanías sólo dispongan de billete univiaje o tarjeta mensual sin posibilidad de transbordos para no complicar más las combinaciones para desplazarse por la ciudad con estos bonos recargables.

Equivocarse en el bonobús más adecuado para cada viaje -y meter la pata es más fácil si hay transbordos- pueden suponer encarecimientos que echan por tierra precisamente el espíritu de estos bonos: fomentar el transporte público al hacerlo más barato.

Un profesor de la Universidad Pablo de Olavide -que pide no dar su nombre-, usuario de bonobús del Consorcio para desplazarse entre el centro de Sevilla y la universidad utilizando autobús, tranvía y Metro, explica que no ha caído en que al combinar el bonubús del Consorcio en lugar del de Tussam pierde en cada viaje que hace (uno o dos al día) 40 céntimos. "Es que ni siquiera preguntando a los conductores o a los expendedores saben qué combinación sale mejor", se queja, y con él todo el que necesita una cartera más amplia para tanto título de transporte.

Su recorrido diario, que combina autobús urbano, metrocentro y Metro,  le cuesta si utiliza sólo el bonobús del Consorcio de transporte 1,90 euros. Si combinara el bonobús con transbordo de Tussam y el bono del Consorcio (o en su defecto, el bonometro) para el Metro el viaje al trabajo le costaría 1,50 euros.

¿Por qué en Sevilla no se puede hacer lo que en Madrid y otras áreas metropolitanas, donde una sóla tarjeta permite desde hace décadas utilizar el Metro, el autobús y el Cercanías con todos las combinaciones y transbordos imaginables? Así, en la capital de España existen dos posibilidades, la primera es comprar el abono transportes de 46 euros, que es mensual, y varía de precio según en la zona donde vivas, y la segunda es funcionar con el metrobus, que vale 9 euros y permite 10 viajes en metro o autobús.

La primera sirve también para el Cercanías. Generalmente la gente que utiliza a diario el transporte público utiliza el abono, que sale más barato. Y puede utilizarlo durante todo el mes, sin límite.

Es el caso de Daniel Gil, sevillano residente en Madrid que coge el metro tres veces al día para ir al trabajo y llevar al colegio a sus hijos. Orgulloso del metro capitalino, lo compara (a favor del subterráneo madrileño) con los de Tokio, Londres... el transporte público en Sevilla le queda como en otra división.

Pero  ninguno de los responsables políticos del transporte en Sevilla se les escapa que contar con una tarjeta similar a la madrileña supondría una gran baza para fomentar el uso de los modos colectivos de desplazamiento.

Aquí, simplemente, las administraciones implicadas (Tussam y el tranvía los controla el Ayuntamiento, al Metro -pero no a su hermano Metrocento- lo controla la Junta y Fomento también tiene mucho que decir en el Cercanías) no se han puesto todavía de acuerdo para unificar tarifas, pese a que hay avances como fue la propia creación del Consorcio Metropolitano de Transportes.

 

Fuentes deTussam, además de reconocer que la unificación  de tarifas previa a la unificación de billetes está "parada", agregan que la conflictividad social en la empresa envenena en estos momentos cualquier  avance sobre la financiación de este servicio a los ciudadanos. El Consorcio y Renfe no se han pronunciado.

Tampoco ha calado el uso del Cercanías como medio urbano de transporte, cuando es una opción rápida para viajar de Sevilla Este a la zona del hospital Virgen del Rocío o a San Bernardo y Santa Justa, con lo que no se ha creado la demanda ciudadana de hacer posibles los trasnbordos desde el tren.

Desde la Federación de Consumidores en Acción (Facua) su portavoz, Rubén Sánchez, reclama el "ideal" de esta tarjeta única, pero desgrana uno de los entresijos que de momento atascan la utopía: la imposible por ahora cofinanciación de Tussam por parte de la Junta y los ususarios de fuera de Sevilla que utilizan los autobuses de Tussam dentro de la ciudad. Además, la equiparación de tarifas entre los dos servicios (Tussam es más barato) "facilitaría de forma envenenada una subida en los autobuses municipales" que la asociación de consumidores considera inaceptable por lo brusca.

Pero si el presente es un escenario diabólico de obstáculos a la movilidad, en el futuro Sánchez no duda de que habrá "una única tarjeta". ¿Cuándo? "cuando se decida qué porcentaje del billete se lleva Tussam y cuánto el Consorcio de Transportes", expone.

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