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Dolor y amor para no olvidar

el 04 nov 2012 / 15:42 h.

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-->-->-->Desde época inmemorial la historia de casi todos los países la constituyen los relatos de sus guerras y de sus conflictos. Todos los países europeos y como no, los de la mayor parte del mundo dejan constancia de ella, bien a través de la literatura o bien a través del cine. Rose, tercera película del realizador polaco Wojtek Smarzowski va en ese camino y rescata un capítulo poco conocido de la historia de Polonia; la persecución que sufrieron los masurians, subgrupo étnico descendientes de los prusianos bálticos que habitaba la zona nordeste de la actual Polonia, tras la finalización de la II Guerra Mundial.

Smarzowski sustenta su película en la relación que se establece entre un soldado del ejército nacional y la viuda de un compañero de batalla. Rose con un guión sólido es capaz de mostrar la complejidad de una historia transfonteriza con episodios de terror y de ternura a partes iguales. A ratos inquietante, a ratos angustiosa, una vez más la gran pantalla ejerce el poder de horrorizarnos al ver las barbaridades de que somos capaces los seres humanos. Un buen trabajo actoral encabezado por el actor  Marcin Dorocinski en el papel de Tadeus y de la actriz Agata Kuleska en el papel de Rose junto con la hermosa fotografía de Piotr Sobocinsky Jr y la bella música de Mikolaj Trzaska completan el excelente equipo técnico de esta interesante película.

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