Domingo de Corpus

Los municipios de Utrera y Carmona vivieron ayer uno de esos días que relucen más que el sol, presentando ambas procesiones importantes novedades con respecto al año pasado.

el 22 jun 2014 / 23:00 h.

SALVADOR CRIADO-EZEQUIEL GARCÍA / Utrera-Carmona.La ciudad de Utrera volvió a reencontrarse ayer con su Corpus Christi. No obstante, la de esta edición no ha sido una procesión más, ya que el Año Jubilar que está viviéndose en torno a la Virgen de Consolación ha traído consigo la celebración en una jornada muy especial. Desde hace casi un siglo es tradicional que dicho acto religioso se desarrolle por la tarde. La custodia utrerana, a su paso por las calles este domingo. Foto: Salvador Criado La custodia utrerana, a su paso por las calles este domingo. Foto: Salvador Criado Sin embargo, quienes acudieron ayer a la convocatoria de la Iglesia utrerana pudieron disfrutar con una procesión matinal, que logró evitar las horas de intenso calor que suelen vivirse cada mes de junio en torno a esa cita. Pero ésta no fue la única novedad que dejó la jornada. En un cortejo que habitualmente protagonizan los pasos con la Virgen del Dulce Nombre y el Niño Jesús, que salen a la calle para acompañar a la custodia con el Santísimo, este año se ha sumado de forma excepcional una imagen de Santa Ángela de la Cruz, que recibe culto en el convento de las Hermanas de la Cruz. De esta forma, la Casa más antigua de esta congregación –tras la que fue fundada en Sevilla capital– también estuvo presente y participó en el desarrollo de esta procesión. Precisamente, al paso del desfile procesional por el lugar donde se encuentra dicho convento, las monjas también se sumaron a la celebración interpretando diversos cantos. Tras la eucaristía, los niños carráncanos salieron a la calle abriendo el cortejo en una mañana que se despertó espléndida, y con las calles por las que discurriría la procesión llenas de juncia. Numerosos altares instalados por hermandades y particulares, mástiles con banderolas de la Virgen de Consolación recordando la celebración del Año Jubilar, así como palmas y colgaduras en los balcones, recibieron a los participantes en este acto religioso en el que pudo verse a las distintas cofradías utreranas, congregaciones religiosas, niños de primera comunión, y autoridades civiles y religiosas, entre otros. El discurrir de la procesión estuvo acompañado por la asociación musical Álvarez Quintero de Utrera, cuyos sones se mezclaron con la histórica melodía que trajeron consigo los campaneros de esta ciudad. Sus particulares repiques y modos de voltear los bronces dejaron estampas espectaculares al paso del desfile procesional por el entorno de la parroquia de Santa María de la Mesa, templo mayor de la ciudad desde el que salieron a la calle los participantes en este destacado evento religioso. Y dado el especial carácter extraordinario que este año ha impregnado la celebración del Corpus Christi con motivo del jubileo en honor a la patrona utrerana, la Virgen de Consolación también estuvo presente en un destacado lugar. La pequeña imagen de la del barquito en la mano que puede verse habitualmente en la carreta del simpecado de la hermandad del Rocío estuvo ayer en la delantera del paso de la custodia. Y en otra localidad con gran tradición de Corpus como es Carmona, cuenta la historia, registrada en legajos vetustos dentro del Archivo Municipal, que en el Lucero de Europa, mucho antes del boom que las hermandades tuvieron en el siglo XX, el Corpus Christi brillaba más que el sol, luciendo la ciudad sus mejores galas, como nunca, y demostrando su fe católica, como siempre. Existe constancia documental de que ya en 1380 en la ciudad se data «como de tiempo inmemorial su celebración» por lo que es la fiesta más antigua de cuantas se celebra, más incluso que la Semana Santa, cuyas primeras cofradías surgen al calor del siglo XVI. Este 2014, coincidiendo con los 750 años de la bula Transiturus, promulgada por el papa Urbano IV en 1264 tras el citado milagro e instaurando la festividad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, la procesión magna carmonense se reinventó de nuevo. Dos nuevos pasos acompañaron a la magnífica custodia que en 1584 realizara Francisco de Alfaro y que este año volvió a lucir los cuatro blandones de plata que se labraron en unión del altar itinerante eucarístico. Junto al Santísimo, la Reliquia de San Juan Grande en el relicario, y templete que realizó el orfebre Jesús Domínguez; la imagen de san Teodomiro, el degollado, patrón de la ciudad, y junto al primero, santos carmonenses; tras él la barroca e inmaculada talla de la Virgen de los Reyes, patrona de la archidiócesis de Sevilla y que se encuentra en la parroquia de Santa María; y un templete con el Niño Jesús bajo palio, propiedad de la Orden Seglar de los Siervos de María (Servitas). Virgen de los Reyes de la iglesia de Santa María de Carmona, novedad en 2014. Foto: Ezequiel García Virgen de los Reyes de la iglesia de Santa María de Carmona, novedad en 2014. Foto: Ezequiel García   Tras la eucaristía en la Prioral de Santa María, cuando las agujas arañaban las 10.30 horas, el Santísimo Sacramento unido a las imágenes ya mencionadas, y junto con representaciones de todas las hermandades y asociaciones religiosas de la ciudad, congregaciones, el alcalde, concejales, Policía Local y el pendón de la ciudad portado por el Capitán de la Guardia Civil, comenzaron a discurrir por la Lonja. Mucho más bullicio que otros años, siendo complicado fotografiar algunos altares; un gusto exquisito en la decoración y el orden del cortejo; muchos niños pequeños de comunión y cientos de rincones que sólo permiten imágenes como las de ayer. Frescor matinal, tarde de nubes de algodón, olor a juncia y romero, veladores que estorban y cientos de carmonenses en las calles. El susto, un dosel de tela de la Hermandad del Santo Entierro que ardió por culpa de un candelabro y que, gracias a la actuación rápida de los jóvenes salesianos, todo quedó en un pequeño susto. Por lo demás, un domingo con sabor a jueves para rememorar que, hace 750 años, la eucaristía se echó a la calle y se hizo tradición. Que así sea.

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