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Domingo de pasiones en el atril

La provincia llenó teatros e iglesias con los primeros saludos a la Semana Santa

el 10 abr 2011 / 18:37 h.

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Juan Manzano recibe a tres de sus nietos tras concluir su pregón
Las autoridades de Alcalá, junto al pregonero

Mientras el Maestranza bebía una a una las palabras del pregón clásico y, a su vez, reivindicativo de Fernando Cano-Romero , un eco de sentir cofrade se esparcía por cada uno de los rincones de la provincia en una mañana de Pasión que cada cuál interpreta con la seña de identidad de su tierra.   Cada uno subido en su atril y con su impronta: Rafael Roblas dio rienda suelta a su prosa en el teatro Cerezo de Carmona, mientras que, casi a la misma hora, la Colegiata de Osuna recibía la lección del profesor Juan Navarro Casau y la parroquia de San Juan Bautista de San Juan de Aznalfarache el pregón escrito “desde el corazón” de Bernardo García.    


Donde hubo mucho que escu- char fue en Utrera. Fue un pregón cristiano y comprometido el que resonó en el teatro municipal Enrique de la Cuadra. El protagonista fue Juan Manzano quien, a lo largo de 64 minutos, fue desgranando los pilares sobre los que él sustentó el anuncio de la Semana Mayor, como la exaltación a la cruz y el valor de las hermandades dentro de la Iglesia.


Sobre el símbolo de los cristianos, dijo que “la Cruz no es el final, sino el principio de una vida vivida sobreabundantemente desde la suprema óptica de Dios”. El pregonero, que es hermano mayor de la hermandad de la Virgen de Consolación, recordó los cinco crucificados que procesionan por las calles de Utrera, e hizo mención especial a la efeméride que celebra Jesús Nazareno, con el 425 aniversario de la fundación de la cofradía la Santa Cruz de Jerusalén, motivo por el cual, la cruz de guía de la corporación estuvo presente en el escenario del teatro durante el acto.


Sobre las hermandades, señaló los aspectos negativos y positivos que presentan, para afirmar que “tendrán mucho que revisar pero, desde luego, muchas de las mejores obras del pueblo en el campo de lo espiritual se realizan a través de las hermandades”.
El pregonero también habló de la Semana Santa, destacando como clave el aspecto religioso, aunque reconociendo la “multiplicidad de enfoques” desde los que pueden observarse. Junto a todas estas cuestiones, Manzano también habló de la “Pasión según Utrera” e hizo un repaso por las estaciones de penitencia basándose en textos y poemas de los poetas locales: Florisel de Góvela, Manuel Morales y Salvador de Quinta Rodríguez. Manzano se despidió dándole “las gracias, de todo corazón” a Utrera y pidiendo la bendición para ella y sus hijos. Fueron éstas sus últimas palabras, tras las que el público rompió en aplausos y, de forma repen- tina, tres de sus nietos subieron al escenario para abrazarlo.


También cerca de la capital, el nuevo teatro-Auditorio Riberas del Guadaíra de Alcalá se vestía ayer de Semana Santa con el pregón de Enrique Ortiz. El de este año fue un pregón lleno de emoción, admiración e ilusión depositada por Ortiz a un público entregado y que ha llenado al completo el Riberas del Guadaíra.


El anunciador de la Semana Santa alcalareña recorrió con su discurso cada detalle de la pasión de Cristo, con un tono cercano y emotivo que estuvo plagado de vivencias. Como novedad, este año los alcalareños que fueron al pregón pudieron ver la exposición de los trabajos ganadores del II Concurso de Semana Santa de la ciudad que ha contado con la participación de 350 fotografías.

No sólo se vivió en Alcalá de Guadaíra. En Dos Hermanas, otro teatro, el Juan Rodríguez Romero, recibió a Hugo Santos Gil,  miembro de la junta de gobierno de la hermandad de la Virgen de Valme, protectora de Dos Hermanas, que además tuvo a un gran aliado en la presentación: su abuelo Miguel Gil Pachón.

Los pregones se hacen de sentimientos y los de la infancia sirvieron al periodista Claudio Jiménez Castillo para encontrarse consigo mismo y con su tierra natal, Marchena. Allí pronunció un pregón en el que no faltó una defensa a ultranza de la Semana Santa y una despedida con unos versos de Antonio Machado.   

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