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Doñana resurge de los lodos

Diez años después del desastre de Aznalcóllar, el proyecto Doñana 2005 ha hecho que no quede ni rastro de aquel desastre ecológico en el Parque Nacional. Foto: EFE.

el 14 sep 2009 / 23:36 h.

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Diez años después del desastre de Aznalcóllar, el proyecto Doñana 2005 ha hecho que no quede ni rastro de aquel desastre ecológico en el Parque Nacional. La estrategia de recuperación medioambiental de este espacio protegido está ejecutada al 80% tras una gigantesca inversión de algo más de 127 millones de euros.

El 25 de abril de 1998 la rotura de la balsa minera de la empresa Boliden en Aznalcóllar arrojó seis millones de metros cúbicos de lodos contaminantes que afectaron a 4.634 hectáreas a lo largo de 63 kilómetros del cauce del río Guadiamar, hasta quedar detenido en el límite de Doñana. Para evitar que se adentraran en el espacio protegido se construyeron muros de contención y se empezaron a retirar los lodos. La regeneración se volvió un asunto improrrogable y en octubre de 1998, en Huelva, se expuso por primera vez el documento marco del proyecto Doñana 2005. Diez años y 127,1 millones de euros después, el 80% del plan está culminado. Doñana ha borrado de sus dominios la tragedia de Aznalcóllar.

Todo ha sido pionero desde el principio. A los tres días del desastre, se calculó que harían falta casi 500 camiones trabajando durante siete meses 24 horas diarias para retirar los lodos. "Al final lo hicimos posible, aunque eso supuso movilizar todo el parque móvil de Andalucía y hasta hubo que traer camiones de Extremadura y Portugal", recordó ayer sobre el terreno Benigno Bayán, ingeniero de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG).

Bayán recordó que el desastre obligó a comenzar una alianza entre técnicos, políticos y científicos que dura hasta ahora y explicó que sobre esta base se cimenta la clave del éxito del programa Doñana 2005.

Esta comunión ha permitido no sólo recuperar las zonas de Doñana afectadas por los lodos tóxicos sino añadir nuevos terrenos al Parque Nacional (la finca Caracoles), retirar elementos y construcciones que perjudicaban el funcionamiento natural del espacio protegido y la construcción de un sistema de depuración de las aguas residuales de El Rocío. "La situación es mejor que antes de la rotura de la balsa porque los suelos están menos contaminados", explica Francisco Hiraldo, director de la Estación Biológica de Doñana.

A pesar de todo, quedan dos proyectos por hacer, uno de ellos pospuesto por no reunir el suficiente consenso científico (la recuperación del caño Guadiamar, cuyo proyecto está presupuestado en 7,2 millones de euros). El otro es la demolición del muro levantado tras el vertido tóxico para evitar que las aguas contaminadas entrasen en Doñana. Este muro se unió a otro (erigido a mediados del pasado siglo) y entre ambos suman unos 30 kilómetros. Su demolición comenzará en 2009, según Bayán, y liberará a Doñana de la barrera que impide la libre circulación de las aguas fluviales y mareales, recuperará parte del complejo sistema hidrológico de estas marismas y permitirá que las aguas pluviales vuelvan a circular desde Sierra Morena hasta el Guadalquivir a través del río Guadiamar.

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