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Donde más duele

El presidente tilda su política de «progresista» en una bronca jornada en el Congreso.

el 15 dic 2010 / 21:50 h.

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Soraya Sáenz de Santamaría y Mariano Rajoy interpelan al Gobierno en el Congreso.

Como un resumen de todas las anteriores pasó la última sesión de control del año celebrada en el Congreso, donde el PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, volvió a atacar al Gobierno socialista tratando de hacer blanco en sus flancos más débiles, y ayer, muy especialmente, en el recorte de sus políticas sociales.
Para su último cara a cara con José Luis Rodríguez Zapatero el líder del PP decidió acometerle donde más le duele, preguntando si piensa abordar "más recortes sociales", cuestión a la que el presidente respondió sin contestar, puesto que dedicó todo su tiempo a defenderse.


Rajoy le echó en cara que haya suprimido la deducción de 400 euros del IRPF, que haya bajado el sueldo a los funcionarios y también que haya eliminado el cheque-bebé y congelado las pensiones; esto es, que sea autor del "mayor recorte social de la democracia". Con este panorama, invocó el derecho que los ciudadanos tienen a saber si sufrirán o no más recortes.
Pero también asiste al presidente el derecho de defensa, que ejerció con ahínco al exhibir los logros de seis años largos de una política que ha descrito como "socialdemócrata y progresista" y que, según él, mantiene "en lo esencial" su vocación social.


Como el jefe de la oposición sacó su lista de agravios, Zapatero le invitó a hacer "la lista de la verdad", la cual contiene aquellas medidas sociales que se deben a los socialistas. Citó el aumento de las becas, la inversión en sanidad, la subida de las pensiones mínimas o la ley de dependencia, medidas que han supuesto elevar en un 40% la política social. "Nada de improvisación; coherencia y avances en políticas sociales aún con las dificultades", concluyó Zapatero.
Era la única pregunta que ayer tenía en la sesión, pero el presidente permaneció todavía un buen rato en su escaño.


Desde allí vio cómo la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, siguió la misma estrategia que Rajoy, pero con sus invectivas dirigidas al vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba.


Y lo hizo de tal manera que su intervención incomodó a los socialistas, cuando acusó al Gobierno de ser el "más antisocial" de toda la democracia o cuando dijo que al PSOE sólo le queda como única alternativa un "político sin principios", esto es, Rubalcaba. Sáenz de Santamaría amplió sus golpes a todo el Gabinete, mirando abiertamente al banco azul, al afirmar que hay ministros que creían obligado mantener la prestación extraordinaria de 426 euros a los parados y dirigentes socialistas que ven "repugnante" su supresión.


Y su frase redonda, para su también último cara a cara del año 2010: "la salida social a la crisis será la salida de los socialistas de La Moncloa".
datos como defensa. Como respuesta, el vicepresidente primero completó con más datos la defensa que antes había hecho Zapatero de la gestión de su Gobierno, al confrontar sus 180.000 millones de euros de gasto social con los 70.000 de los gobiernos de José María Aznar.


Pero introdujo un factor nuevo, o mejor dos, en forma de presidentes autonómicos del PP, la madrileña Esperanza Aguirre y el valenciano Francisco Camps, que según Rubalcaba "retratan" a los populares en lo que a políticas antisociales se refiere.


Pérez Rubalcaba, en su condición de ministro del Interior, tuvo que responder a más preguntas de los dirigentes populares, una de Ignacio Gil Lázaro, que volvió a la carga con el caso Faisán, generando sonrisas, y hasta alguna carcajada, en los escaños del PSOE y aledaños, y todo por su incansable insistencia en plantear este asunto.


Para que nadie se engañe, y siendo ayer el último pleno de control, Gil Lázaro anunció solemne a Alfredo Pérez Rubalcaba: "Reafirmo mi compromiso con la verdad y le digo, señor ministro: hasta el próximo periodo de sesiones". Así que el año podrá acabar en el Congreso, pero no así el faisán.

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