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¿Dónde ponemos la caja?

Andalucía empieza las fusiones por el tejado: ya estamos discutiendo dónde pondremos el parqué y todavía no estamos demasiado seguros del porqué. En la era de la globalización, estamos enfrascados en dónde colocamos la principal sede física de la entidad que resulte de la fusión de Cajasol y de Unicaja.

el 15 sep 2009 / 21:19 h.

Andalucía empieza las fusiones por el tejado: ya estamos discutiendo dónde pondremos el parqué y todavía no estamos demasiado seguros del porqué. En la era de la globalización, estamos enfrascados en dónde colocamos la principal sede física de la entidad que resulte de la fusión de Cajasol y de Unicaja, tras el chupinazo de salida auspiciado por el Gobierno de Manuel Chaves, con la consabida oposición del Partido Popular y el frecuente respaldo de Izquierda Unida. Aunque no está en presencia un adelgazamiento traumático de las plantillas, el personal anda con la mosca detrás de la oreja por el ruido de las caceroladas en Castilla y León, tras la simple fusión virtual de sus cajas.

La fórmula en Andalucía es complicada. Y lo sería aún más si estuvieran en el ajo Cajamar y Caja Granada. Al Gobierno, habría que pedirle tanto consenso y transparencia como cautela. Y a los conservadores, que se apeasen del eterno papel de supercicutas. Y, entre todos, sería cuestión de aproximarnos más al proceso de fusión de las cajas extremeñas que, por ahora, parece una balsa de aceite, que al de las cajas vascas, que fracasaron por falta de público, esto es, por cuatro votos.

Aquí hablamos del sexo de los ángeles de los impositores y de los propios órganos de gobierno de las cajas frente al poder político de turno, pero lo cierto es que el protagonismo de las comunidades autónomas en este asunto fue consagrado por la ley de 1985 y, que yo sepa, el PP no tuvo mucho empeño en modificarla durante sus ocho años en La Moncloa. Gusta en el gobierno, disgusta en minoría. Mala cosa, por tanto.

En el caso andaluz, hay dos trabas que lastran el entusiasmo ante la fusión: el hecho de que este año toca renovar los órganos internos de las cajas de ahorro y el rechinar de dientes que todavía se escucha en los engranajes superiores de Cajasol, entre los ejecutivos procedentes de El Monte y los de Caja San Fernando con la banda sonora del "¿Y tú de quién eres?", de los inmortales Chanclas.

El principal reto no es donde esté el despacho del futuro presidente de la nueva entidad sino donde esté la nueva entidad que surja de la fusión en el ranking español. En la urgente reconversión de las 45 cajas españolas, sólo en Cataluña y Andalucía los analistas aceptan la viabilidad de fusiones internas mientras que en el resto del país las propuestas abundan en traspasar las fronteras de las respectivas autonomías. Lo curioso es que aunque Andalucía sea una, todo parece indicar que estamos hablando de dos, en esa peligrosa y suicida quiebra entre la oriental y la occidental. A ambas tendríamos que fusionarlas definitivamente para que el sueño de Blas Infante no se rompa.

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