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¿Dónde se ha metido el gol?

El Betis volvió a hacer un muy buen fútbol, al menos durante medio partido, pero también volvió a quedarse sin marcar. Un buen día para recordar al 9 que finalmente no llegó.

el 20 feb 2010 / 22:33 h.

Por mucha pizarra y mucho análisis que se quiera colocar al Betis-Albacete, resulta casi inexplicable que el equipo verdiblanco no ganase a uno de los adversarios más endebles y mediocres que han visitado Heliópolis. El ‘casi' es porque sí hay una explicación: el Betis falló todo lo que puede fallar un equipo, incluido un penalti, y Cabrero paró todo lo que puede parar un portero, incluido un penalti. Es la única forma de entender por qué el Betis no fue capaz de ganar, y golear, a un rival que sólo quiso defender y ni siquiera hizo eso con credibilidad. No hay más que ver la primera parte de los heliopolitanos, que literalmente vivieron en la frontal del área manchega. Capi generó fútbol, Jonathan Pereira demostró que su progresión es un hecho, Nacho ataca con más peligro como lateral que cuando era interior y los demás mantuvieron el orden. Todos menos Emana y Sergio García. El camerunés, dedicado a la frivolidad, se olvidó de ayudar al grupo y el catalán falló todo lo bueno que tuvo.

Tras el descanso se acabó lo que se daba. El Betis siguió dominando y además volvió a jugar veinte minutos en superioridad, pero la claridad ofensiva tornó en espesura. Cosas del cansancio, que salvo honrosas excepciones (Melli, Nacho, Pavone por entrar de refresco...) afectó al grupo. Es lo que tiene no marcar a tiempo.

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