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"Donde se ponga mi Virgen de los Reyes..."

Numerosos sevillanos desafían al calor y cumplen con el rito de postrarse ante la Patrona de Sevilla el día de su besamanos

el 04 ago 2013 / 21:11 h.

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Sevilla 04 08 2013: Besa mano virgen de los reyes

FOTO:.J.M.PAISANO“Este año el turismo viene andarín, no quiere coches de caballos”, se queja públicamente un cochero rompiendo el espeso silencio de una tórrida tarde típicamente veraniega. A la misma hora que decenas y decenas de turistas patean la Avenida y los coches de caballos se dispersan sin orden ni concierto por los alrededores de la Catedral con la esperanza de encontrar un trozo de sombra, un puñado de fieles –mujeres en su gran mayoría– aguarda a pie quieto ante la Puerta de los Palos el momento de franquear la reja de la Capilla Real. Soledad, una mujer de 83 años vecina de Gerena, se ha venido con tiempo a la Catedral para ser la primera en besar las manos descarnadas de la Patrona de Sevilla en este rito vespertino de cada 4 de agosto. “Estoy aquí desde las cinco porque me dijeron que abrín a las cinco y media”. Media hora más duraría su impaciencia. Ocultando sus ojos tras unas gafas oscuras, Soledad no recuerda haber faltado en su vida al besamanos de la Virgen de los Reyes. “Le pido siempre que su amor reine en todos los corazones, porque el que quiere a la Virgen es un alma feliz. El mundo sería de otra mabera si toda la gente confiase en Ella”, señala sin perder de vista la enigmática mirada de la Virgen. Ante de que de los primeros devotos desfilen ante la imagen, el capellán real y pároco del Sagrario, Adolfo Petit, convoca a los fieles a rezar la Salve. La estampa en la Capilla Real no difiere a la de otros años. Sentada sobre el antiguo sillón de sus salidas procesionales, despojada de sus faldas la imagen del Niño Jesús, la imagen fernandina ofrece a la par sus manos a los devotos depositándolas sobre sus rodillas. Hace tan solo unas horas que sus camareras, las Hermanas de la Cruz, han descendido a la imagen de su altar y se han encerrado a solas con Ella en la sacristía de la Capilla Real para cumplir con el rito del cambio de vestimenta para su primer besamanos. “Siempre vienen tres religiosas, la hermana maestra, que se dedica por entero a la Virgen, y otras dos más: una se encarga de vestir al Niño y la otra de auxiliar a la primera en el cambio de atuendo de la Virgen. Esta mañana llegaron a las diez y media y se han ido cerca de la una del mediodía”, apunta sentada en la mesa de recuerdos donde se reparten estampas de la Patrona Lolina Gálvez, una de las camareras auxiliares. La Virgen de los Reyes se mostró ayer a los fieles ataviada con el manto salmón de los Guardiola, la saya blanca de la insfanta María Luisa y su clásico pecherín de corales. “El atuendo que viste la imagen siempre lo escogen las Hermanas de la Cruz. Los priostes no decimos ni sugerimos nada de cómo tiene que vestir. No hay interferencias. Ellas son las que deciden”, bisbisea el diputado auxiliar de priostía de la Asociación de Fieles de la Virgen de los Reyes y San Fermando, Federido Carrasco, quien apunta como curiosidad que es la primera vez que las hermanas le ponen la toca de salida para el besamanos. En la Capilla Real se inicia ahora el rezo del Santo Rosario. No tarda en llegar a las plantas de la Virgen el pregonero de la Semana Santa, Francis Segura. Tras el aluvión de los primeros momentos, el desfile amontonado de los fieles ante la imagen empieza a hacerse más intermitente. “Es domingo y hace mucha calor”. Sin embargo, ninguno de esos dos pretextos han impedido que Carmen, una trianera de 60 años que pasa unos días de vacaciones en Punta Umbría, cogiera el coche a eso de las tres de la tarde junto a su marido para, más de un centener de kilómetros después, cumplir con la tradición de visitar a la Patrona en su besamanos. “Todos los años que pueda vendré, a éste y al segundo besamanos. Donde se ponga mi Esperanza y mi Virgen de los Reyes...”. Después de enfrentarse por unos segundos a al almendrada mirada de la imagen fernandina, Carmen toma asiento en la Capilla Real. “Pues le he pedido salud para mi gente, un poquito de trabajo para todo el mundo, que los niños no pasennecesidades... Yo qué sé... muchas cosas, pero sobre todo que no nos abandone, porque si no tienes fe, ¿a qué te acoges?”. Carmen aletea su abanico en la penumbra de la Capilla Real pensando ya en la mañana de la festividad de la Asunción, cuando desde la esquina de Mateos Gago, pueda contemplar un año más la salida de la que “siempre nos echa una mano”. Hoy lunes, a partir de las 9.00 y hasta las 14.00 horas, éstas y otras escenas volverán a repetirse en la Capilla Real de la Catedral en una jornada matutina de continuación de su besamanos. Ya por la tarde, la Virgen será cambiada de nuevo por las Hermanas de la Cruz y trasladada en privado hasta el Altar del Jubileo, escenario donde mañana martes dará inicio la novena de los abanicos.

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