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Dorado, el líder silencioso que se va

Uno de los jugadores imprescindibles para entender el Betis de Mel se marcha de Heliópolis. Dorado, un ejemplo en sus dos años y medio como verdiblanco.

el 21 ene 2013 / 23:36 h.

Dorado, en uno de sus muchos partidos con el Betis.
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José Antonio Dorado, Chechu Dorado en realidad, pisó ayer el césped del Villamarín por última vez como jugador del Betis. Se marchará al Villarreal, al que sin duda ayudará a conseguir lo mismo que cuando llegó a Heliópolis: un ascenso a Primera. Se va Dorado del Betis no por la puerta de atrás, ni mucho menos, y quizá tampoco por la grande. Se va con la brillante discreción que ha caracterizado su estancia de dos años y medio. Sin hacer ruido y sin provocarlo, porque nadie en el Betis ni su entorno podrá dar una mala opinión de él. Es imposible. Dorado ha sido uno de los estandartes del Betis de Mel, uno de los imprescindibles. El jefe de su defensa, el hombre de la cordura y la coherencia dentro y fuera del campo, el jugador de la regularidad extrema, de muchas actuaciones positivas y sólo alguna mala de vez en cuando. El entrenador quería un líder en cada parcela del campo y allá atrás siempre mandó él. En estos dos años y medio le trajeron centrales y más centrales, pero ninguno lo reemplazó. Se va con 73 partidos de Liga de 100 posibles, los que cumplió anoche su míster.

Dorado es el perfecto ejemplo de que más vale tarde que nunca. Llegó al Betis con 28 años y se va con 30. Fue una gestión personal del entonces preparador físico, Jesús Paredes, que lo había entrenado en el modesto Huesca. De ahí venía el cordobés, por increíble que parezca después de comprobar su rendimiento en este casi trienio. El caso es que lo llamó el orondo técnico y un día después ya estaba en Sevilla para firmar su contrato. Encantado de la vida, claro. Como el Betis debe estar con sus servicios.

Antes de vestir de verdiblanco nunca había jugado en Primera. Debutó el mismo día que Vadillo, con la diferencia de que él tenía 29 años y el chaval, ni 17. Y así en la máxima categoría como en la división de plata fue siempre un jugador que aplicó a su juego el mismo sosiego que luego extendía a sus palabras. Ni una queja, ni un mal gesto, ni un análisis descentrado... La lástima que le puede quedar es no disfrutar de la sensación de ir como verdiblanco a Europa. ¿Estaría capacitado? Seguro que sí. Igual que lo estaba para jugar, y bien, en Primera. Y encima deja al Betis cuarto. Que le vaya muy bien.

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