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Dos años y todo por decidir

En el ecuador de la legislatura, el PSOE confía en remontar y el PP ya se ve en La Moncloa.

el 13 mar 2010 / 20:34 h.

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El pasado 9 de marzo la legislatura cumplió su ecuador. Y el PSOE asume que -a dos años de que vuelvan a celebrarse elecciones generales- se encuentra en el momento más complicado desde 2004 debido a las consecuencias de la crisis, aunque existe el convencimiento de que es factible dar la vuelta a las encuestas porque mejorará la situación económica y los ciudadanos castigarán la actitud "irresponsable" del PP ante ella.

Mientras, los populares consideran que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, llega a la mitad del mandato "agotado" y habiendo demostrado su "incapacidad", y ya ve a su líder, Mariano Rajoy, con un pie en la Moncloa, un objetivo que, en su entorno, apuntan que ya depende de él mismo.

Los socialistas llegan a este ecuador de legislatura "preocupados, pero no desanimados", y confiados en que las medidas que se han ido adoptando por parte del Gobierno y las que pueden aplicarse tras la ronda de contactos que está manteniendo con los representantes de los partidos políticos, van a dar sus frutos, según aseguran fuentes socialistas consultadas por Efe. "No queremos ponernos ninguna medalla individual, sino que deseamos que el mérito de la salida de la crisis sea de todos, pero el PP no está colaborando y parece ignorar que los españoles detectan a quienes no separan el interés general del electoral", añaden las mismas fuentes.

Pese a ello, sí reconocen que cifras de parados como las existentes en la actualidad no ayudan a que cale el mensaje de optimismo que el Gobierno pretende lanzar y que aseguran que tiene base.

En el PSOE se resisten a hablar de lo que puede ocurrir en los próximos comicios generales "porque dos años en política son todo un mundo" y recomiendan ir "paso a paso". El primero, electoralmente hablando, será Cataluña, y el siguiente las elecciones autonómicas y municipales de 2011.

Toda la maquinaria del partido se volcará en esas citas una vez que concluya la presidencia semestral de la Unión Europea, una referencia temporal marcada por Zapatero para empezar a despejar dudas como las de los candidatos a ayuntamientos y presidencias de comunidades.

La incógnita de si Zapatero será de nuevo el candidato del PSOE en 2012 se mantendrá hasta el próximo año, pero todas las fuentes consultadas dan por hecho que repetirá, máxime en una situación de dificultad como la que ahora se vive. Ante los retos electorales, se reconoce que no ayuda la sensación que se ha podido generar en algunas ocasiones, en que se lanzan "globos sonda" como retrasar la edad de jubilación a los 67 años. En el capítulo de la autocrítica incluyen el no haber reconocido abiertamente desde el primer momento la existencia de una crisis económica.

El análisis del PP es totalmente distinto: la crisis ha derrotado a Zapatero por su "nefasta gestión" y de ello, argumentan a Efe varios dirigentes, se aprovecha el presidente de los populares porque siempre ha tenido claro lo que la crisis exige hacer. De esta segunda idea se deducen tres expresiones, según señala el responsable de Comunicación, Esteban González Pons: "la gente está harta", "la gente pide cambio" y "Zapatero no volverá a La Moncloa".

Con el presidente del Gobierno "cuesta abajo", en opinión de otra fuente, el PP se ha dedicado a presentar y explicar su alternativa, y a someter a debate y votación en el Congreso algunos de sus planes, casi siempre rechazados.

Sin aparecer en los medios abrumadoramente, reservándose para las citas importantes, como los debates económicos en el Parlamento o las contiendas electorales, Rajoy ha procurado inculcar en la opinión pública lo que haría si fuera presidente, y la conclusión la ha dicho él mismo varias veces: "lo contrario de lo que hace el Gobierno". Mezclados los ingredientes, salen encuestas que otorgan la victoria al PP.

El camino ha tenido obstáculos: tras el tumultuoso congreso de Valencia que Rajoy, único candidato, ganó con más del 82% de los votos, los populares se enfrentaron a la escisión de UPN en Navarra, a supuestos casos de espionaje en la Comunidad de Madrid entre integrantes del mismo partido, y sobre todo, al Gürtel. Por si fuera poco, las batallas internas entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón afloraron a finales del año pasado a raíz de la disputa por designar al presidente de Caja Madrid.
A excepción del caso Gürtel, todos los demás frentes se han apagado, y la lección que extraen las fuentes, pasado el tiempo, es clara: el PP está más fuerte que el PSOE.
Llegados al ecuador, el Gobierno busca un pacto que ayude a superar la crisis. Para Pons, el Ejecutivo "finge que quiere pactos", pero en verdad "copia las medidas de otros grupos". Pero el PP está convencido que Zapatero terminará pagando la crisis.

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