Cultura

Dos auténticos animales de teatro

Una parodia cotidiana con la que Paco Tous y Pepón Nieto nos demuestran que, aunque son populares por el cine o la televisión, en realidad son dos auténticos animales de teatro.

el 23 ene 2014 / 19:18 h.

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Mitad y Mitad*** Lugar: Teatro Lope de Vega del 22 al 26 de enero. Autor: Pep Antón Gómez y Jordi Sánchez. Dirección: Pep Antón Gómez. Interpretación: Paco Tous y Pepón Nieto. Un salón cutre y dos personajes al borde de la desesperación. Es el punto de partida de esta obra, una parodia cotidiana con la que Paco Tous y Pepón Nieto nos demuestran que, aunque son populares por el cine o la televisión, en realidad son dos auténticos animales de teatro. mitad-y-mitadLa dramaturgia parte de un argumento muy sencillo, tanto que si no fuera porque está escrita en clave de parodia no daría ni para media hora. Sin embargo, nos encontramos con un relato de noventa minutos que mantiene en todo momento la atención del público. Y eso que desde que al principio de la obra Pepón Nieto (Carlitos) descuelga el teléfono para comunicarle a su hermano Juan (Paco Tous), que su madre no se mueve, ya tenemos un resumen explícito de la historia: una madre moribunda y unos hijos que, endeudados y quemados por el sacrificio de años de cuidados, están deseando que la anciana se muera. En ese sentido podría parecer que los autores son poco respetuosos con respecto a la problemática de la vejez. Pero se trata de una comedia, una parodia rebosante de mordacidaz, humor negro y diálogos ingeniosos, inspirada en una realidad que tanto Pep Antón Gómez como Jordi Sánchez creen firmemente que supera siempre la ficción. Sobre todo entre el individuo de la calle, representado en estos dos hermanos que, aunque por motivos diferentes, viven una vida poca satisfactoria de la que sienten la imperiosa necesidad de escapar, como cualquier hijo de vecino al que le angustia pagar la hipoteca y no ve el momento de que sus hijos, ya mayores, acaben de independizarse. Eso desata con facilidad los mecanismos de identificación en el espectador. Además el texto, a pesar de su acidez, presenta muchos lugares comunes y recursos evidentes, lo que facilita el disfrute y la risa fácil. Todo ello, unido a la popularidad de los dos cómicos encargados de dar vida a los personajes, hace que el público se muestre entregado desde el principio de la obra. Pero aun así ésta no funcionaría como lo hace si no fuera por la soberbia labor de interpretación de Tous y Nieto, quienes derrochando comicidad y dominio de las tablas completan la dramaturgia imprimiendo un carácter complejo a sus personajes, dentro de su tratamiento clownesco. Así, aunque la puesta en escena gira en torno al texto y a su interpretación, no sólo no echamos de menos un mayor revestimiento formal sino que incluso agradecemos la funcionalidad y sencillez de la iluminación, el vestuario y la banda sonora.

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