Dos bandas de oro en Salteras

El Ayuntamiento de Salteras entrega la Medalla de Oro a sus dos bandas de música: la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de la Oliva y la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora del Carmen

el 28 jun 2014 / 01:14 h.

El alcalde, Antonio Valverde, hizo entrega de sendas medallas a los presidentes de las dos bandas, Agustín López y Francisco Manuel Fraile. Foto: A. P. El alcalde, Antonio Valverde, hizo entrega de sendas medallas a los presidentes de las dos bandas, Agustín López y Francisco Manuel Fraile. Foto: A. P. Entre partituras y atriles una desde hace más de cien años, la otra desde hace 80, las bandas de música de Salteras han hecho gala de su impronta cultural y su labor social. Por ello, la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de la Oliva y la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora del Carmen recibieron anoche el reconocimiento por parte de sus vecinos y la Corporación municipal. No fueron aplausos, admiración o lágrimas por escuchar las notas que de sus instrumentos salen lo que precisamente recibieron, sino la Medalla de Oro, que hasta ahora solo estaba en posesión de la patrona del municipio, Nuestra Señora de la Oliva. Después de muchos ensayos, procesiones, viajes y años difundiendo la importancia de la música de banda y de su legado social, ayer estas dos bandas no solo recibieron el reconocimiento de sus vecinos, sino también de todas aquellas hermandades a las que año tras años acompañan por las calles de Salteras, Sevilla y toda la provincia. Además de la labor que hacen dentro de la localidad, ambas sociedades musicales acompañan a palios sevillanos como el de la Macarena, la Virgen del Museo o el de la Hiniesta, entre muchos otros. Acompañamientos «excepcionales», como destacaron en un vídeo muchos de los hermanos mayores de estas corporaciones que quisieron destacar la impronta que Salteras tiene en la Semana Santa sevillana gracias a sus dos bandas de música. Porque como destacó ayer el periodista José Luis Garrido Bustamante durante su elogio a estas dos bandas, «ambas tienen músicos excelentes», que desde ayer, ya son «excelentísimos músicos». Aunque los vecinos de Salteras sabían de sobra la importancia de sus bandas, solo quedaba dar el paso de hacerlo público. Y es que, como destacó ayer el humorista Miguel Caiceo, «cuando pasa la banda detrás todo el mundo se marcha, pero cuando detrás va una de las bandas de Salteras se espera a que pase el último músico». Tras tantos años velando por el patrimonio musical de Salteras y poniendo en valor la música procesional, era hora de «destacar la notable y continúa labor social, cultural y educativa que desde sus inicios han realizado las dos bandas de música de Salteras, en favor de la promoción y difusión de la música y la cultura», destacaba el alcalde de la localidad, Antonio Valverde Macías. Y es que, la banda del Carmen y la de la Oliva no sólo promocionan la música entre los ya casi consagrados músicos que semanalmente se reúnen en los locales de ensayo para ser una garantía segura de buenas interpretaciones en las calles que huelen a incienso, sino que son el estandarte de un pueblo del Aljarafe cada vez que sus instrumentos pasan la frontera andaluza. Porque pasear por Salteras es estar preparado, como dijo ayer Valverde, para escuchar entre las calles notas que se escapan entre las casas, que un día tras otro sirven de escenario a esos músicos niños, jóvenes y veteranos que son un ejemplo «de solidaridad, esfuerzo y constancia». Como aseguró ayer el presidente de la Sociedad Filarmónica del Carmen, Agustín López, las bandas en Salteras son sinónimo de «tradición cultural y educativa», por lo que aseguró que para él era «un orgullo y un honor representar a aquellos que desde unos inicios velaron por conseguirlo». Por su parte, el presidente de la Sociedad Filarmónica de la Oliva, Francisco Manuel Fraile, agradeció el gesto de un pueblo por reconocer la labor de tantos músicos que durante un siglo lucharon por interpretar la música con la mayor humildad y precisión posible para que su trabajo esté reconocido hoy en toda España. Y entre partituras y atriles los educandos de estas bandas seguirán ensayando para perpetrar el legado musical de su pueblo.

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