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Dos clientes demandan a Banesto por la desaparición de sus ahorros

Los afectados, que han perdido más de 74.000 euros, aseguran que sus firmas fueron falsificadas para retirar las cantidades

el 17 dic 2011 / 19:26 h.

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Ignacio Contreras en su lugar de trabajo con la demanda en la que le reclama a Banesto sus 14.500 euros.

Ignacio Contreras confió, como el común de los mortales, sus ahorros "guardados con mucho esfuerzo" al banco. Jamás podía sospechar que de un día para otro no tendría nada porque "habían desaparecido". Lleva dos años intentando llegar un acuerdo con Banesto, hasta que en julio de este año decidió demandarlo ante los juzgados de Primera Instancia para reclamarle los 14.500 euros que ha perdido. Su caso no es el único, a otro cliente, de la misma sucursal, le han desaparecido 60.000 euros. En ambos casos, supuestamente, sus firmas fueron falsificadas.


Ignacio no imaginaba en mayo de 2009 que cuando el exdirector de la sucursal de Castilleja de la Cuesta, A.G.M., le ofreció un plazo fijo para 11.000 euros que tenía ahorrado, ya no volvería a verlos. Según consta en su demanda, que ha recaído en el Juzgado de Primera Instancia número 15, en noviembre de 2009 éste "le volvió a ofrecer otro plazo fijo" para otros 3.500 euros que había ahorrado. Pasados algunos meses, Ignacio fue a la sucursal, donde se le comunicó que el anterior director "ya no está en la entidad". Pero, "la sorpresa" llegó cuando al preguntar por el vencimiento de los fondos, 14.500 euros, la nueva directora le informa de que "no consta ninguno de los depósitos a su nombre".


Tras varios días en los que el banco estuvo tratando de averiguar lo ocurrido, la directora le comentó que "había encontrado entre la documentación del antiguo director unas boletas de retirada de dinero en efectivo, al parecer firmadas". Según explica en la demanda el abogado de Ignacio, Jaime Mora, las fechas de los dos extractos "coinciden con las fechas en las que supuestamente el anterior director le había abierto las dos imposiciones a plazo fijo". Además, las firmas que constan en los citados documentos "salta a la vista que nada tienen que ver con la de mi cliente", quien "nunca ha autorizado dicha retirada de sus fondos".


De esta forma, la demanda destaca que el 20 de mayo de 2009, el mismo día en el que se abrió el primer fondo a plazo fijo, "los 11.000 euros fueron retirados por alguien de la entidad demandada", mientras que los otros 3.500 euros fueron "extraídos de ilegítimamente" el 18 de noviembre de ese mismo año, fecha del segundo plazo fijo.
Ignacio, que asegura estar "desesperado", decidió entonces acudir a un perito caligráfico para que le realizara un informe grafoscópico de las firmas, pese a que "se aprecia a simple vista que no son la de mi mandante ni la de su esposa", recoge la demanda. Dicho informe concluye que la firma es "absolutamente diferente" a la original y que "las diferencias apreciadas son tan extremadamente exageradas, que son propias de persona que no tiene asumido el espíritu gráfico del verdadero titular". Asimismo, sobre la firma que aparece en el extracto para retirar los 11.000 euros el estudio señala que "presenta cierto parecido externo, lo cual podría indicar que se ha efectuado en un proceso imitativo", para añadir que "existen diferencias sustanciales en todo el desarrollo gráfico, determinante de la falsedad de la firma". Un informe que, "además de lo que ya llevo perdido, me ha costado 1.400 euros", dice Ignacio.


El letrado recuerda que antes de la imposición de la demanda "fueron innumerables las visitas a la sucursal bancaria" y "los escritos presentados en todas las instancias de consumidores que tiene la entidad", sin que "haya recibido ni un solo euro". "La única respuesta de forma verbal que hemos tenido por parte de la entidad, es que el anterior director de dicha oficina presuntamente ha desviado fondos de cuentas de clientes de la entidad a otros fines, apoyándose en las autorizaciones que como apoderado de la entidad tenía, sin autorización de los clientes".


Pero el caso de Ignacio Contreras no es el único, pues "en el despacho también llevamos a otro cliente de la misma sucursal que por la misma fecha puso a plazo fijo 60.000 euros". En su caso, "le ocurrió lo mismo que a Ignacio, pues cuando fue a preguntar por sus fondos le dijeron que no había nada", aunque en su caso la demanda, que ha caído en otro juzgado, va algo más atrasada. Ignacio asegura que "tengo constancia que hay más clientes a los que le ha ocurrido lo mismo".

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