Dos Hermanas: historia de una entrega paso a paso

La madre de los tres sospechosos que ya están en prisión medio con Asuntos Sociales para que sus hijos tuvieran la mejor salida posible tras la agresión a dos guardias civiles en Los Montecillos.

el 14 nov 2009 / 18:24 h.

El cuartel de la Guardia Civil en Dos Hermanas.

No fue hasta este viernes, más de un mes después del ataque que sufrieron dos guardas civiles en Los Montecillos, cuando ingresaron en prisión tres sospechosos, después de haberse entregado. La repercusión mediática del caso, su uso político y la imagen que del barrio se proyectó no ayudaron nada.

La agresión a los dos guardias civiles, justo al lado del cuartel, fue tomada como un altercado por parte de la Policía Nacional e incluso desde el Ayuntamiento de Dos Hermanas. Pero el caso es que los dos agentes terminaron en el hospital y uno de ellos tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en dos ocasiones. Se identificó a los sospechosos tan sólo tres días después del incidente, y tras un importante despliegue por el barrio, rodeando los bloques de pisos con más problemas. Esto propició un clima de tensa calma en el barrio, que veía cómo los estigmas del pasado afloraban de nuevo, tras una década de trabajo social.

En este contexto, A.R., de 49 años y madre de los ahora detenidos, acudió a la oficina municipal del distrito Sur para solicitar ayuda para sus hijos. La madre argumentó que se querían entregar, pero el caso ya había dado un salto a los medios de comunicación y la familia temía las "represalias". Los trabajadores sociales empezaron su labor de mediación, hablando con la Policía Nacional y la familia, que solicitó un abogado. La mujer fue informada de todo lo que podría ocurrirle a sus hijos. Por supuesto, se hacía también hincapié en las ventajas de que ellos se entregaran voluntariamente antes de que la Policía Nacional los localizara y los detuviera por sus medios.

Todo estaba listo para que el pasado 19 de octubre, el lunes de resaca tras la romería de Valme, los presuntos agresores se entregaran, bajo la tutela del abogado José Estanislao López, que se encargaría de la defensa. Sin embargo, aquella mañana apareció por la oficina municipal M.H.R., hermano de P.H.R. y J.H.R., los otros dos detenidos junto con él. Éste rehusó entregarse y los hermanos le siguieron. El abogado esperó todo el día a que aparecieran sus clientes, pero hacia las 19.00 horas alegó que estaba "quemado antes de empezar con el caso", según declaró él mismo a este periódico, y abandonó el asunto.

Los técnicos municipales decidieron entonces retirarse de la mediación, entendiendo que la familia ya estaba bien enterada de las consecuencias de las decisiones que pudieran tomar. El miedo de la familia era evidente. Los Montecillos ya se había convertido en el epicentro de la noticia y aquella semana posterior a la romería el asunto pasó al plano político: el PP solicitó que se identificaran las familias conflictivas -nunca precisó para qué- y su presidente en Andalucía, Javier Arenas, exigió la comparecencia del ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, para que explicara cómo estaba el barrio.

El PSOE entonces acusó a la oposición de "demonizar" el barrio con sus declaraciones "xenófobas e incluso racistas", en palabras de su portavoz municipal Agustín Morón. Toda la batalla política se tradujo -y finalizó- en una esperpéntica reunión de partidos y vecinos el pasado 29 de octubre, que en un principio iba a ser un homenaje al presidente del PP de Dos Hermanas, Manuel Alcocer, por sus "declaraciones y apoyo" al barrio. El PSOE se enteró a última hora de la jugada y acudió a una reunión en la que no se sacó nada en claro, donde el que iba a ser homenajeado ni apareció y donde se vivieron situaciones tan raras como la de varios vecinos pidiendo trabajo a miembros del gobierno local.

Los días posteriores, Asuntos Sociales volvió a mediar en el asunto, insistiendo a la Policía Nacional en que era necesario que el barrio volviera a la normalidad para que los sospechosos se entregaran. Había que reducir la presencia policial y que el caso pasara a un segundo plano. La familia, con Rosa Parra como nueva abogada, al ver que se normalizaba el día a día, dio el paso de entregarse este viernes.

La justicia determinará ahora lo que pasó el pasado 10 de octubre, puesto que algunos testigos aseguran que J.H.R. ni siquiera se encontraba en el lugar día de los altercados. Sin embargo, está detenido. J.H, el padre de los hermanos, está todavía en busca y captura, aunque en Los Montecillos también se asegura que es por otros delitos, y no por esta agresión.

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