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Dos Hermanas homenajea a cuatro luchadores por la libertad y la democracia

José María Romero, Luis Monge, José Sánchez y Marta Saurel, viuda de Manuel Benítez Rufo, reciben hoy un homenaje organizado por la Asociación Memoria, Libertad y Cultura Democrática.

el 20 feb 2010 / 18:48 h.

El juez Baltasar Garzón es noticia estos días por su caso en el Tribunal Supremo, que le imputa un delito de prevaricación por tratar de investigar las desapariciones en la Guerra Civil y el Franquismo. Un antiguo militante de UGT, José María Romero, se indigna con lo que escucha: "¡Es una vergüenza que el único imputado por los crímenes franquistas sea precisamente quien quiere investigarlos!".


Romero será homenajeado en Dos Hermanas por la Asociación Memoria, Libertad y Cultura Democrática, junto con Luis Monge (dirigente del Partido Comunista), José Sánchez (del sindicato CNT) y Marta Saurel (viuda del alcalde del PC, Manuel Benítez Rufo). La entidad lleva cinco años rescatando nombres que lucharon contra el régimen franquista en Sevilla, La Rinconada, Alcalá de Guadaíra, Alcalá del Río... y hoy es el turno de los nazarenos.

Los tres activistas -Marta ya es muy mayor- se reunieron para tomar un café y recordar aquella época y podrían estar días contando historias, anécdotas y vivencias de la lucha de 40 años. Gran parte de su trabajo era el reparto de propaganda antifranquista, y por eso la búsqueda de la misma era una de las obsesiones del régimen. A José María, Luis y José el tiempo les ha dado derecho a reírse de algunas cosas que pasaron en aquellos repartos. Como cuando Romero paseaba por Bellavista, cargado de octavillas, y unos guardias le pararon y le preguntaron dónde iba: "Les dije rápidamente que a la farmacia de guardia a por píldoras, y me dejaron seguir. Tiré las octavillas bajo los coches y desperté al farmacéutico para que me diera cualquier cosa, cuando volví a mi casa me estaban esperando para ver si era verdad lo que había dicho".

Peor es la historia de Monge, que perdió a un amigo: Iba a ver a la novia ataviado con una gabardina, acompañado de un policía al que decían Manolete, las octavillas estaban en sus bolsillos que estaban rotos en el fondo. A medida que avanzaba, las tiraba con disimulo: "Luego me metí en el piso de mi novia, y cuando volví, Manolete me dijo "Luis, ¿sabes que cuando te dejé con tu novia y me volví, la calle estaba llena de octavillas?", Tuve que hacerme el loco, desde entonces no me habla", explica riendo.

José Sánchez recuerda, entre lágrimas, a su compañero Manolo Navajero, un sindicalista de Constantina: "Iba en el tren a Dos Hermanas y la Guardia Civil se subió para cogerle, así que tuvo que tirarse en marcha, tuvo suerte de que no le pasara nada".

Más de tres décadas después pueden bromear, pero coinciden en la "cultura del terror" que instauró el régimen de Franco para siempre en toda la generación que vivió la Guerra Civil. Romero habla de que se vivía un "exilio interior, éramos extranjeros en nuestro propio país". A los tres cuando eran niños nunca les dijeron nada de familiares o amigos que habían encarcelado o matado, hasta que fueron mayores no supieron por qué no estaban.

En la cárcel. Monge entró en el partido comunista en 1956, y en el 60 fue detenido: "Fue un golpe durísimo del régimen franquista al PC, primero cayó la dirección de Córdoba, allí los torturaron hasta que acabaron declarando. En Sevilla cayeron las direcciones de la capital y de toda la provincia. Dos Hermanas fue la última. Después Málaga y Jaén", explica Monge, que fue juzgado en un Tribunal Militar.

Los "alborotadores" estaban fichados y la Guardia Civil acudía a sus casas cuando había cualquier conflicto. Romero recuerda una vez fueron a detenerle cuando su hijo era muy pequeño. Su mujer salió para decirle a los guardias que estaba fuera de Sevilla. Y el niño la contradijo: "No, mamá, papá está ahí en el salón".

Mientras sus compañeros cuentan sus vivencias, José Sánchez sentencia: "la Guardia Civil era el brazo del régimen en las calles". En Dos Hermanas recuerdan a un tal capitán Cortés -"¡Era más malo... qué malo era!"-, y hablan de cómo esquivaban a la Benemérita en sus acciones, muchas anécdotas acaban de la misma forma: "Si en vez de éste, nos llega a coger Cortés, nos mata seguro".

Marta Saurel habla desde su casa por teléfono, humildemente no se considera merecedora del homenaje, aunque tuviera que aguantar los 12 años que su marido Manuel Benítez Rufo estuvo encarcelado. Ella estaba en Francia. Se perdió la miseria de los años 40 y 50 de España: "Habrá otras mujeres que lo pasarían peor que yo", explica.

Todos ven positiva la ley de Memoria Histórica y actos como el de hoy en Dos Hermanas. Romero asegura no entender cómo hay quien no está de acuerdo con estas cosas: "el ser humano tiene que poder llorar a sus muertos, no es revanchismo, es algo humano", explica.

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