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Dos malas apuestas y un solo ajusticiado

La Champions se complica cada vez más. Si el Villarreal gana, más que un sueño será ya un imposible. El partido del Coliseum ha puesto de manifiesto las carencias. El técnico no sale bien parado, pero tampoco gran parte de los jugadores. Y esta vez no jugó Romaric.

el 16 abr 2011 / 20:29 h.

Fernando Navarro lucha con Víctor Sánchez.

El Villarreal puede respirar tranquilo. La cuarta plaza será suya salvo hecatombe. No es una sorpresa. En realidad, el intento del Sevilla por arrebatársela ha carecido siempre de consistencia. Cuando arrancó la segunda vuelta del campeonato estaba a once puntos del cuarto clasificado; ahora está a ocho... a la espera de ver lo que hace el Villarreal frente al Zaragoza. Del mismo modo, cuando comenzó la segunda vuelta el Sevilla se encontraba a tres puntos de la Europa League; en estos momentos es quinto pero puede caer al séptimo puesto según los resultados que cosechen este Domingo de Ramos sus rivales directos.

Sí, rivales directos, porque el Sevilla se empeña en quitar ilusiones. El sueño Champions va a quedarse en eso, en un sueño, salvo sorpresa. Es la pura realidad, una cruda realidad a tenor de las expectativas generadas el pasado verano con este proyecto. Y tal como están las cosas, mejor sería amarrar una plaza en la próxima edición de la Europa League cuanto antes...

La figura de Gregorio Manzano ha quedado señalada tras la derrota en Getafe. Modificó su sistema para intentar paliar la sensible ausencia de futbolistas como Kanouté, Jesús Navas o Perotti y el equipo no respondió. Era una posibilidad que no lo hiciera. El problema es que el técnico mantuvo su apuesta hasta el minuto 74. La pasada semana, en cambio, no dudó en cargarse a Romaric incluso antes del descanso. Fue otra apuesta fallida. En ambos partidos, el Sevilla ha dejado mucho que desear. Y, para más inri, ante dos rivales sin un gran potencial.

Qué pensará Romaric después de lo visto en el Coliseum? El único ajusticiado, por ahora, ha sido él. Es evidente que hay jugadores que no están para ser titulares. Manzano lo sabe y tira de lo que tiene. La cuestión es: ¿Se pueden hacer mejor las cosas con estos mimbres? Nadie puede asegurarlo, pero quizá viendo que el equipo no jugaba a nada pudo reaccionar antes. Cuando lo hizo, ya era demasiado tarde.

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