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Dos muñecos con alma

***Monasterio de la Cartuja. 17 de septiembre de 2012. Intérpretes, coreografía y dirección: Marco Vargas y Chloé Brûlé. Música: Diego Amador, Venetian Snares, Raúl Cantizano, Mouse DJ. Entrada: Aforo completo.

el 18 sep 2012 / 07:38 h.

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Marco y Chloe, dos de los artistas flamencos más interesantes del panorama actual.

Lo confieso. Soy devoto de Marco Vargas y Chloe Brûlé. Llegué a La Cartuja y era ya territorio conquistado. Hoy hay muchos bailaores y bailaoras a la vanguardia del flamenco, pero ninguna pareja que haga espectáculos tan gustosos como los suyos. Como dice una amiga mía, la sombra de Israel Galván es alargada, y hay mucho del trabajo con el cuerpo del de la Puerta Osario en las propuestas de estos artistas.

Pero en los espectáculos de este dúo único hay mucho más: en su voluntad de hermanar lo jondo con la danza contemporánea, bailan con la luz, bailan con el vestuario, bailan con músicas que desconcertarían a otros, y bailan, también, con el silencio. No hay nada abandonado al descuido en su labor minuciosa. Les gusta emular los movimientos mecánicos, pero cuando son muñecos, son muñecos con alma.

Los flamencos buenísimos que no entienden por qué sus espectáculos no acaban de cuajar deberían ver algo de estos artistas. Entender que, más allá de la técnica y de la flamencura, es importante poseer una poética. Y una plástica: atreverse a ser Caravaggio o Los amantes de Magritte. Marco y Chloe son el baile flamenco del siglo XXI porque no han pretendido ser más flamencos que nadie ni más modernos que cualquiera. Su Colección privada es la prueba de que la sensibilidad, el desenfado, y el pellizco no sólo no se repelen, sino que pueden armonizarse cuando el guión es bueno y la química fluye.

Lástima que, un día más, la instalación del escenario en el Monasterio de la Cartuja hiciera imposible la visión del escenario, habiendo tantas escenas de suelo, salvo para quienes nos encaramamos a hombros de Antonio Ortega. Que sigan Marco y Chloe profundizando en esa senda.

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