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Dos 'samuráis' dejan Coria del Río en motocicleta

Estos dos aventureros recorrerán 25.000 kilómetros hasta Japón para entregar un obsequio y una carta del municipio en homenaje a los lazos que los unen.

el 05 jun 2010 / 17:18 h.

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Los dos motoristas preparados para partir desde Coria del Río.

Un viaje en motocicleta desde Coria del Río hasta Japón. Esta ruta tan singular es la que emprendieron ayer Vicente Malpica, de Granada, y Joan Mira, de Alicante, en una aventura que quiere rememorar la llegada hace siglos a este pueblo de Sevilla del samurái Hasekura Tsunenaga y su séquito.

Los japoneses llegaron en 1614 en misión diplomática y comercial. Ellos cambian el mar y los barcos por carreteras y vehículos a motor, y también el cometido de la expedición, porque esta vez la finalidad reside en la búsqueda del entendimiento de las diferencias culturales entre occidente y oriente para encontrar, como dicen los arriesgados pilotos, el futuro del mundo.

El trayecto de la Ruta del Samurái comenzó ayer a orillas del río Guadalquivir, en el Paseo Carlos de Mesa y junto a la estatua dedicada a Hasekura Tsunenaga en Coria del Río, que es idéntica a otras erigidas en puntos dispares del planeta, como en México o Sendái, la ciudad de Japón que donó esta figura y que fue cuna de aquellos expedicionarios del siglo XVII.

Para los emocionados motoristas quedan por delante cerca de 100 días de camino y unos 25.000 kilómetros a lomos de sus BMW G S800 y Yamaha Ténéré, respectivamente, en los que pasarán por 13 países y dos continentes.
Cruzarán toda Europa, desde el sur hasta el norte, entrarán a Rusia por el noroeste y seguirán por Siberia hasta llegar a Mongolia. Emprenderán entonces ruta por el desierto de Gobi y las montañas del Altai, desde donde llegarán finalmente al extremo oriental de Rusia para tomar un barco hasta Corea del Sur y luego a Japón, la ansiada tierra.

Una vez alcanzado su destino, los aventureros podrán entregar a las autoridades un obsequio y una carta del pueblo de Coria del Río a la ciudad de Sendái, que portarán consigo. En su despedida estuvieron el alcalde de Coria del Río, José Vicente Franco (PSOE), y muchos vecinos de esta población apellidados Japón.

El viaje tiene un componente solidario: una parte de los fondos que se recauden con las propuestas que genere la Ruta del Samurái (como patrocinios, un blog en el que se subirán vídeos y fotografías del viaje o la grabación durante el mismo de un documental) serán destinados a varios proyectos para ayudar a determinadas comunidades necesitadas de Filipinas y Mongolia, donde la pobreza causa estragos.

De hecho, como cuentan estos motoristas, uno de los mayores benefactores del viaje es el Museo Bandera de la Paz Nicolás Roerich, enclavado en las montañas del País Vasco y que recibe a todo aquel amante de la unión entre oriente y occidente, en su aspecto cultural, filosófico y espiritual. En sus motocicletas llevarán esas banderas de la paz, un símbolo que se encuentra en todo el mundo, existe desde tiempos inmemoriales y no pertenece a religión, grupo o tradición alguna, a la vez que representa la evolución de la conciencia en sus diversas fases y siempre con un carácter universal.

La bandera de la paz se puede encontrar en India como el más antiguo de sus distintivos, Chintamani, símbolo de la felicidad. O en el Templo del Cielo en Pekín, en los Tres Tesoros del Tíbet, en la Madonna de Estrasburgo, en los escudos de las cruzadas... Con hazañas como ésta, se vienen a la mente estribillos de hace unos años como los de aquella coplilla agropop del grupo No me pises que llevo chanclas: “Japón… mira que está lejos Japón”.

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