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Dos traficantes detenidos tras una espectacular persecución en Camas

Policías contra el crimen organizado los seguían con apoyo de un helicóptero, pero al percatarse entraron en Camas y precipitaron la actuación, en la que los arrestados se deshicieron de un arma que aún no se encontrado.

el 11 feb 2010 / 19:18 h.

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La Policía Nacional detuvo ayer tarde en Camas a dos traficantes de drogas en una espectacular operación que se precipitó cuando los delincuentes se dieron cuenta de que los seguían policías camuflados y entraron en el barrio de Hiconsa. Tras bajarse del Citroën Picasso recién comprado que conducían, al menos uno deambuló pistola en mano provocando la alarma de los vecinos, al tiempo que el barrio se llenaba de coches de Policía, a los que se unieron un helicóptero que aterrizó en una explanada cercana y policías del Grupo de Operaciones Especiales, Goes, experto en situaciones de alto riesgo.

La operación, dirigida por el Grupo Especial contra el Crimen Organizado (Greco) de Cádiz, indaga en las actividades de un importante grupo de traficantes con conexiones en Madrid y seguía a dos de ellos por carretera, con apoyo aéreo del helicóptero.

Al desencadenarse la operación, sobre las siete de la tarde, el barrio de Hiconsa se llenó de policías de paisano que buscaban a los delincuentes pistola en mano. Uno de ellos fue detenido en la calle Marbella. "Entre varios policías de la secreta lo tiraron al suelo y lo dejaron ahí, apuntándolo con la pistola, hasta que llegaron con un coche de policía para llevárselo", relataba una vecina que presenció el arresto desde su ventana, en un bajo de la calle, y que lo describió como un hombre alto y canoso.

Poco más adelante, en el bloque número 3 de la calle Galicia, fue arrestado el segundo. La vecina del bajo lo vio acurrucado en el hueco de la escalera un segundo antes de que la Policía irrumpiera en el edificio y corrieran hasta el quinto, donde finalmente fue arrestado, también en presencia de otra vecina, según contaron los ocupantes de esos dos pisos. El detenido, corpulento y con la cabeza rapada, iba riéndose cuando lo bajaron a la calle y lo introdujeron en el vehículo policial para llevárselo. La Policía no facilitó ayer datos personales de los detenidos, ya que esta operación contra el tráfico de drogas, definida como "muy importante", sigue abierta y se prevén nuevas detenciones en las próximas horas.

Entretanto, la Policía Local de Camas había acordonado el entorno del coche que conducían los delincuentes, un Citroën Picasso de un gris reluciente gris con matrícula GTD que abandonaron en la plaza de San Juan. En la calle Peñaflor, a pocos metros, permanecía aparcada una ambulancia mientras la entrada a varias calles quedaba cortada por vehículos policiales camuflados, algunos con luces de emergencia portátiles puestas sobre el techo.

Tras finalizar la operación, los los agentes del Greco revisaron minuciosamente el coche de los detenidos antes de llevárselo, ante la atenta mirada de decenas de curiosos entre los que los rumores se extendieron con rapidez: algunos aseguraban -erróneamente- que se buscaba a los dos presos fugados de la cárcel de Sevilla la semana pasada, y otros que eran terroristas de ETA.

Siguen buscando armas en el barrio. La Policía seguía buscando anoche las armas que llevaban los detenidos, ya que no las tenían encima cuando fueron arrestados. Los investigadores saben que al menos uno de ellos iba armado, con una pistola real o simulada, y temen que hayan podido arrojar este arma al suelo, debajo de alguno de los muchos coches aparcados en las calles del barrio, o tirarla a un contenedor de basuras. Por eso, una vez zanjados los arrestos seguían escudriñando calles, papeleras y contenedores con ayuda de la Policía Local de Camas.

Lo habitual en este tipo de delincuentes es que ellos mismos entreguen sus armas sin oponer resistencia una vez que ven que van a ser detenidos, según explicaron fuentes policiales, por lo que los agentes se encontraron ayer con un problema añadido. De encontrárselas cualquier ciudadano, lo normal también es que las entreguen a la Policía, aunque se han dado casos en los que no lo han hecho, con el altísimo riesgo que implica que una persona sin experiencia maneje armas de fuego. Además, no podrían realizársele pruebas forenses.

 


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