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Doscientos años y respira como nunca

Libros alfombrando la habitación, sin espacio en las paredes, formando un camino de acceso entre la cama y el escritorio, el armario y la puerta de salida? Disfruto viviendo entre ellos, aunque me coman el terreno; y sé que el día mereció la pena...

el 15 sep 2009 / 21:34 h.

Libros alfombrando la habitación, sin espacio en las paredes, formando un camino de acceso entre la cama y el escritorio, el armario y la puerta de salida? Disfruto viviendo entre ellos, aunque me coman el terreno; y sé que el día mereció la pena porque lo termino con un buen cómic, como ayer, o con un buen poemario, como ocurrirá hoy. Sin embargo, no vivo a menudo las emociones casi físicas que otros lectores aseguran: no me cuesta reír con un libro, pero sí experimentar magias menos cotidianas, como llorar ?el último, La hija de la amante, de A.M. Homes; no se lo pierdan? o inmovilizarme de terror.

Edgar Allan Poe lo logró cuando, con trece años, me acerqué a un volumen de tapas azules con su apellido en el lomo; cuando estas navidades me reencontré con mi biblioteca adolescente. Poe me ha robado el sueño, me ha bañado en miedo casi sin avanzar por sus párrafos, sólo con la imaginación de lo que me esperaba. Durante un tiempo, la idea de leer uno de sus relatos me colmaba de pánico: si me atrevía, era consciente de que esa noche tocaba dormir con la luz encendida, o penar hasta el desayuno con media hora de mal descanso y otra de desvelo, encarnando en mis pesadillas a los personajes más desdichados.

Por sus imágenes, por sus sensaciones, los relatos de Poe nos hielan la sangre; me pregunto si hoy, cuando este género de historias se consume masivamente no entre los libros, sino frente a la pantalla del cine o la televisión, Poe recorrería con un escalofrío nuestras columnas vertebrales, otra vez. Y escribo me pregunto cuando debiera confesar me preguntaba, porque justo ahora recuerdo y les recomiendo Los demonios del lugar, el libro de cuentos ?publicado por Almuzara un par de años atrás? de Ángel Olgoso que hereda la zozobra de los relatos de Poe. Aseguran las crónicas que Poe cumple doscientos años: con autores como Olgoso ?un narrador granadino que, puestos a filiar, es más Lovecraft que autor de El cuervo?, dispuestos a pegarnos un buen susto, respira como nunca.

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