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Eclipse: Vuelven los vampiros y licántropos

el 30 jun 2010 / 17:40 h.

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Los protagonistas de la saga regresan.

Si algo han dejado claro los más de mil millones de dólares que la saga Crepúsculo ha dejado en las arcas de la modesta Summit tras sólo dos cintas es que estamos ante un nuevo fenómeno cinematográfico juvenil y, sobre todo, ante un claro ejemplo de cómo hacer taquillas desorbitadas con presupuestos la mar de modestos y rodajes que, aun con ciertas complicaciones, no se extienden más allá de pocos meses.

Poco ha debido importar pues que, más allá de los miles de fans de la saga de novelas, las cintas hayan cosechado unas críticas lamentables que la ponen a caer de un burro (y con razón, añadiría) arremetiendo contra la nula capacidad dramática de su dúo protagonista (lo de Pattinson es de pena) y no dejando títere con cabeza cuando se habla de la dirección de las dos primeras entregas, de los paupérrimos efectos visuales de, sobre todo, la segunda o de la languidez de ritmo de la que hacen gala ambas, alcanzando en ciertos momentos (ese final de Luna nueva...) la exasperación más extrema. De nada de esto parecen darse cuenta las adolescentes que las ven entre ahogados suspiros, pero que cualquier adulto medio inteligente apreciará todos estos defectos de forma notable.

Confirmado ya que el cuarto libro será dividido en dos cintas (igual que ha pasado con el último de Harry Potter), y con la certeza de que esta Eclipse será un bombazo mayor que Crepúsculo y Luna nueva, queda echar la vista atrás para poner al día sobre lo que se ha desarrollado hasta ahora y lo que se puede esperar de esta tercera parte.

En Crepúsculo conocíamos a Bella, una adolescente diferente a las demás cuya madre, tras volverse a casar, la manda a vivir a un pequeño pueblo con su padre.

Con dificultades para adaptarse a esta nueva vida, la joven pronto conocerá a Edward Cullen, un misterioso adolescente que, tras impedir que ella sea atropellada, se revelará como un vampiro que se niega, como toda su familia, a beber sangre y del que Bella se enamorará perdidamente, sobre todo después de que la salve de las garras de tres sedientos vampiros entre los que se cuenta la peligrosa Victoria. Ya en Luna nueva, Edward desaparecerá del mapa para impedir poner en peligro la vida de Bella, y ésta se sentirá atraída por su amigo Jacob, un hombre lobo.

Con tan peculiar ( y poco creible) triángulo, el regreso de una Victoria que busca venganza sembrando el pánico en Seattle y la promesa de Edward de convertir a Bella en vampira si se casa con él, arranca esta Eclipse en la que esperemos hallar algo más por parte de la dirección del hasta ahora estupendo David Slade, más interesante que los sosos Catherine Hardwick y Chris Weitz.

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