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Economía. Deuda actual, deuda histórica

Los empresarios parecen quererlo todo: mientras su presidente estatal reclama que se reduzca hasta el ridículo las indemnizaciones por despido, Santiago Herrero, que preside la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), exigió ante la asamblea general de su organización...

el 15 sep 2009 / 23:59 h.

Los empresarios parecen quererlo todo: mientras su presidente estatal reclama que se reduzca hasta el ridículo las indemnizaciones por despido, Santiago Herrero, que preside la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), exigió ante la asamblea general de su organización celebrada en Sevilla "la reducción del impuesto de sociedades, la posible consideración de los dividendos como gastos de las empresas y su mejor tratamiento fiscal", así como la reducción de las cotizaciones sociales. Con esa hoja de ruta, el oficio de empresario será gratis total, con cargo a papá Estado: o sea, un manual de cómo salir de la crisis incurriendo en las mismas prácticas internacionales que nos llevaron a este atolladero.

Hoy, los sindicatos UGT y CCOO en Andalucía se manifiestan para pedir que se integre a los trabajadores del Régimen Especial Agrario (Reass) en el Régimen General de Trabajadores. Y es que la pensión media de un trabajador del campo oscila en torno a 561 euros y la de un trabajador del Régimen General roza el millar. Los sindicatos también buscan un Plan Extraordinario de Fomento de Empleo Agrario para que se complementen así las rentas, así como que aumente la prestación de subsidio agrario de 180 días a 270. Es un clavo ardiendo porque, aunque no lo parezca, la palabra solución no rima con pensión.

Andalucía todavía es mucho campo y el campo empieza a pasarlas canutas, como denuncian los alcaldes y los representantes del Sindicato Andaluz de Trabajadores con sus encierros en organismos oficiales. Andalucía todavía es mucho campo, pero hay una inercia a dejar de serlo: los campesinos se apuntaron a la hostelería y a la construcción cuando se ganaba dinero con los palaustres y las bandejas, pero cuando la crisis muerde los encofradores y los camareros vuelven a recoger fresas; pero se encuentran con que durante su excedencia han llegado los inmigrantes que, a veces, se encuentran más capacitados para dicho trabajo que los desertores del oro rojo.

Hay inmigrantes que tienen los papeles en regla pero pueden dejar de tenerlos si no encuentran pronto un nuevo tajo. Y con las cifras del paro, nadie cree en milagros. En Roquetas y otros municipios, ya se están planteando abrir comedores sociales. Y no sólo para los trabajadores extranjeros: la clase media andaluza también empieza a criar telarañas en los frigoríficos.

A veces, la deuda actual pesa más que la deuda histórica, que tampoco será la solución, por cierto, a los problemas estructurales de esta tierra. Sea cual sea su cuantía.

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