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Cultura

Edmundo Díaz Conde regresa con ‘El príncipe de los piratas’

El escritor navega entre la ficción y la Historia en su última novela con Algaida

el 30 oct 2013 / 00:04 h.

Edmundo Díaz Conde. Edmundo Díaz Conde. El escritor Edmundo Díaz Conde (Orense, 1966) da un golpe de timón en su última novela, El príncipe de los piratas, “una novela de aventuras cercana al género histórico, y también con elementos románticos, llena de ambición de poder, coraje y valor” según el propio autor. El protagonista de esta ficción al más puro estilo piratas del Caribe es Íñigo Santa Cruz, llamado Lefthand por los ingleses, poseedor de una historia “tan falsa como todas las leyendas y tan cierta como cualquier historia de piratas”, según Díaz Conde, que está a punto de ser ahorcado en la cárcel de Madrid cuando un misterioso personaje lo salva en el último momento. Pero esa liberación in extremis no supondrá sino un nuevo reto: Íñigo, que estaba decidido a abandonar la piratería, debe embarcarse una vez más hacia Panamá (“una de esas ciudades que se dicen inexpugnables y encienden la codicia de los hombres”) en una misión en la que se verá expuesto a todo tipo de vicisitudes. “Uno de los grandes desafíos de esta novela era que encajase la ficción y la Historia. Si buscara el realismo, mi personaje estaría patrillando el Mediterráneo, pero no podía prescindir de la iconografía clásica de los piratas caribeños, de las patas de palo, de las cicatrices... Recoger esos iconos y tratar de hacer algo hermoso para el lector español ha sido de los grandes disfrutes del proceso de escritura”, comenta el escritor, autor de obras como Jonás el estilita –III Premio Ciudad de Badajoz–, La ciudad invisible –finalista del XXXIII Premio Ateneo de Sevilla–, El club de los amantes y El veneno de Napoleón, finalista del Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio. “Me gusta que el protagonista sea un fiel representante de la tripulación española, donde hay gallegos, valencianos, catalanes y andaluces, y naturalmente todos se llevan fatal”, bromea. Con la inevitable influencia de autores como Patrick O’Brien o Joseph Conrad, y cómo no de Robert Louis Stevenson, la historia de este hombre de mar que acaba negándose a izar la bandera pirata sirve también para cuestionarse la propia identidad: “¿Qué diferencia real existe entre sentimiento nacionalista y patriótico? Que en el segundo caso existe un estado legalmente establecido, y en el otro no. Pero he tratado de bucear en el sentimiento de la tierra”.

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