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Educación incluye por primera vez la homofobia como conducta grave

La consejería lo considera explícitamente un motivo de expulsión inmediata del centro en Secundaria, pero no en Primaria.

el 17 ene 2010 / 20:33 h.

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El próximo curso, la normativa de convivencia escolar va a incluir por primera vez la "homofobia" como "conducta gravemente perjudicial" en Secundaria, castigada con el traslado a otro centro o la expulsión del alumno durante un mes. Es la primera vez que la Consejería de Educación introduce una referencia explícita a la homofobia en el articulado de un texto legal. Hasta ahora las escuelas castigaban los insultos de corte sexista, incluyendo en esta categoría los ataques a alumnos o maestros gays.

Pero el profesorado ha solicitado al departamento de Mar Moreno que afine más la tipología de conductas sexistas, al percibir que muchas de las agresiones que se dan en institutos tienen motivos homófobos. Los Reglamentos Orgánicos de la ESO -en fase de borrador-, incluyen esta novedad: El artículo 10.e establece como conductas graves "las vejaciones o humillaciones contra cualquier miembro de la comunidad educativa, particularmente si tienen una componente sexual, racial, xenófoba u homófoba...". Las organizaciones andaluzas de gays y lesbianas lo aplauden, pero reprochan a la Junta que "haya tardado tanto en distinguir la homofobia del resto de agresiones". Hace tres años que la comunidad de Madrid, del PP, lo incluyó en su normativa escolar.

La homosexualidad no ha tenido visibilidad en el cuerpo legislativo de Educación hasta que el Estatuto andaluz (2007) incluyó la "lucha contra la homofobia" en el segundo de sus principios rectores. "Ahora es el momento de ser más contundentes y explícitos al hablar de la discriminación sexual. Así cumplimos con el Estatuto y mandamos un aviso: cualquier acto homófobo en la escuela tendrá el mayor de los castigos", dice la directora general de Participación e Innovación, Aurelia Calzada. "Obtendremos investigaciones sobre cuántos de los insultos derivan de la homofobia y esos datos son muy importantes para nosotros".

El primer informe sobre homofobia en la escuela lo realizó la Universidad Autónoma de Madrid en 2006. Fue la primera vez que se preguntó a los alumnos si eran homosexuales y si habían sido discriminados. El 45% de estudiantes gays dijo haber sufrido acoso y otro 30% admitió rechazo al homosexual. Otro reciente estudio de género en la escuela, coordinado por la profesora María Ángeles Rebollo, de la Hispalense, expuso en 2009 datos "alarmantes" sobre homofobia en los institutos andaluces: un tercio de los alumnos de ESO "veía comprensible avergonzarse de amistades y hermanos gays". "Era necesario explicitar el rechazo a la homofobia en la escuela. Había que remarcarlo para hacer tomar conciencia, igual que la Ley de Igualdad tipificó los piropos machistas a las mujeres", dice Rebollo. "Si no se visibiliza la homofobia, no podemos saber cuántas agresiones escolares tienen que ver con los gays. Y los profesores no deben pasar por alto ese matiz", advierte la profesora de Psicología Arianna Sala, que colabora con el Instituto de la Mujer.

Fuera de Primaria. La palabra homofobia, sin embargo, no aparece explícitamente entre las conductas graves punibles de Primaria. Según Educación, "los niños aún no tienen desarrollada su identidad sexual antes de los 12 años y no hay que advertirles tan contundentemente". Aún así, entre las responsabilidades del alumno, tanto en Primaria como en la ESO, se censura "la discriminación por orientación sexual" (otro concepto novedoso). Al redactar este artículo, la consejería introdujo una llamativa distinción entre discriminación por sexo (ataque verbal de un niño a una niña) y discriminación por orientación sexual (insulto a un gay). "Se consideran circunstancias que agravan la responsabilidad del alumno las acciones que impliquen discriminación de nacimiento, raza, sexo, orientación sexual, convicción religiosa..", dice el artículo.

La alusión directa a la orientación sexual del niño tiene una doble importancia: Lo que desencadenó la polémica sobre Educación para la Ciudadanía (EpC) fue que la asignatura diferenciaba entre género y sexo. Los obispos lo censuraron porque pensaban que el matiz introducía la idea de que una persona puede tener una identidad sexual contraria a la de su sexo biológico, o sea, gays, lesbianas o transexuales. Los magistrados de la Sala Tercera del TSJA lo entendieron así y anularon todas las referencias al género de EpC. Más tarde el Supremo volvió a ratificarlas. La asociación de gays De Frente, muy volcada en la educación afectivo-sexual en la escuela andaluza, cree que "la polémica de EpC ha frenado mucho la política educativa en favor de los gays", explica su presidenta, Rosa Mena. Sin embargo, desde la perspectiva de los obispos, el concepto "orientación sexual" que incluirán los reglamentos de Secundaria y Primaria es mucho más explícito que el de género, que aparecía en EpC, porque refiere exactamente la idea de que existen diversas orientaciones sexuales.

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