Educación ofertará menos plazas por la caída de la natalidad y de la inmigración

La Junta saca 99.825 puestos de Infantil para niños de nuevo ingreso (3 años), pero prevé que se formalicen 10.000 matrículas menos. Se eliminan 200 plazas por considerarlas innecesarias

el 25 feb 2014 / 21:52 h.

COMIENZO CURSO ESCOLARLa nueva ley de educación (Lomce), que acaba de entrar en vigor, no afectará a los casi 90.000 alumnos andaluces de nuevo ingreso (de 3 años) que se matricularán durante el mes de marzo. Pero quienes pensaban acceder al primer curso de los Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI) afrontan la misma «incertidumbre e impotencia» que denunció ayer el consejero de Educación, Luciano Alonso. La ley Wert empieza a aplicarse en las aulas el curso que viene en Primaria y en Formación Profesional Básica. Éste último es un ciclo nuevo para alumnos de 15 años con problemas de aprendizaje, que viene a sustituir a los PCPI. Es un itinerario paralelo a la educación obligatoria para aprender un oficio, y una vía lenta para obtener el graduado escolar si el estudiante (normalmente repetidor) logra enderezar su formación. El problema es que el Ministerio de Educación aún no ha regulado, vía real decreto, ni la estructura ni la planificación de la FP Básica, de modo que Andalucía ni puede volver a ofertar el primer curso de PCPI (porque la Lomce los ha extinguido) ni puede aún ofrecer una alternativa a miles de alumnos que no se ven capaces de seguir en la Secundaria. En esta comunidad, este curso se imparten 484 unidades de PCPI en los institutos, 324 de primer año, donde estudian en torno a 6.500 estudiantes. El número de afectados sería aproximado, según la consejería. El próximo lunes se abre el plazo para que las familias andaluzas presenten la solicitud de admisión en el colegio que quieren para sus hijos. La mayoría corresponderán al segundo ciclo de Infantil (3 años), que es voluntario, pero que cada año atrae casi al 100% de familias con niños de esta edad. Educación oferta 99.825 plazas de nuevo ingreso en Infantil, aunque espera que el número de matrículas que se formalicen sea inferior: entre 87.000 y 89.000. Alonso anunció que su departamento ha recortado en 200 plazas la oferta del año pasado, por la caída de la natalidad y el descenso de alumnos inmigrantes. Aunque la Junta conoce el censo del número de niños de 3 años que potencialmente puede matricularse este año, siempre se ofertan más puestos de la cuenta porque resulta imposible preveer con exactitud los movimientos de población. A priori, cualquier familia puede solicitar plaza para su hijo en cualquier escuela, esté cerca o lejos de su casa. La Junta garantiza plazas para todos, pero no puede garantizar que todos entren en el colegio elegido, por eso en el impreso de solicitud hay que incluir varios colegios en orden de preferencia. Este año, el 96% de familias obtuvo plaza en alguno de los centros elegidos, pero el porcentaje de los que lograron la primera opción es muy inferior, y en en algunos barrios de Sevilla, donde se concentra un exceso de demanda en un puñado de centros concertados, suele haber un desfase grave entre el número de solicitudes y el de admitidos, quedando muchos niños fuera. Estos son derivados al siguiente colegio de la lista, y luego al siguiente, y en el caso improbable de que no entre en ninguno, Educación está obligada a ofrecerle el centro más próximo al primero que ha elegido. Esta situación es endémica en Sevilla capital, sobre todo en los distritos Casco Antiguo y Nervión, donde existe media docena de centros católicos concertados con mucha fama. Pero es muy poco frecuente en el resto de Andalucía, donde nueve de cada 10 niños entra en la escuela elegida. Los 12 centros católicos con educación diferenciada seguirán sin recibir los conciertos mientras persistan en segregar a niños de niñas. Alonso aclaró que sólo un juez podría obligarle a devolverles la subvención, pero por ahora un fallo del Tribunal Supremo avala la retirada de los conciertos a estos centros. Para entender cómo funciona la escolarización, es preciso tener en cuenta dónde empieza y acaba el derecho de unos padres a elegir el colegio de sus hijos. Cuando la demanda supera la oferta en determinadas escuelas, la consejería debe hacer una criba utilizando un baremo con unos criterios de selección: tener hermanos en el colegio (16 puntos), la cercanía del domicilio familiar (14 puntos) o del trabajo (8 puntos) son los que más puntúan. Otros criterios son que alguno de los padres trabaje en la escuela, renta anual, discapacidad, familia numerosa o monoparental. Antes del 22 de abril, los colegios publican en su tablón de anuncios la relación de solicitantes con su puntuación, y si hay empates se aplica un sorteo público que se celebrará el 14 de mayo en la sede de la consejería. La lista definitiva de admitidos y excluidos saldrá el 20 de mayo. Este año Educación ha creado una aplicación para móviles smartphones (iEscolariza) que permite realizar consultas de centros y recibir notificaciones del procedimiento y de su solicitud.

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