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Educación para la Ciudadanía y elecciones

Hoy se celebran elecciones en dos comunidades autónomas. Y por ello, debemos felicitarnos. El normal funcionamiento de las instituciones democráticas precisa de la confrontación ideológica. De este modo se enriquece la sociedad y, con ella, cada uno de los que la integramos.

el 15 sep 2009 / 23:20 h.

Hoy se celebran elecciones en dos comunidades autónomas. Y por ello, debemos felicitarnos. El normal funcionamiento de las instituciones democráticas precisa de la confrontación ideológica. De este modo se enriquece la sociedad y, con ella, cada uno de los que la integramos. El valor del pluralismo (con todos sus apellidos: ideológico, político, religioso, cultural?) descansa sobre el hecho innegable de la diversidad de concepciones que sobre la vida individual y colectiva pueden formarse los ciudadanos en ejercicio de su libertad individual y sobre la necesidad de establecer unas bases jurídicas e institucionales que hagan posible la exteriorización y el respeto de esas diversas concepciones.

De este modo se facilita la paz social, al permitir la convivencia entre discrepantes; y es un elemento necesario para asegurar un adecuado funcionamiento del sistema democrático porque contribuye a favorecer la discusión y el intercambio de ideas y, de esa manera, se erige en un elemento necesario para que el ciudadano pueda formar libre y conscientemente la voluntad que exteriorizará a través de su voto individual. Así se ha pronunciado, desde su primera jurisprudencia el Tribunal Constitucional, y lo han reiterado, refiriéndose a la asignatura Educación para la ciudadanía, las recientes sentencias del Tribunal Supremo.

La importancia de la actividad educativa en relación con el pluralismo es obvia: constituye un esencial instrumento para garantizar su efectiva vivencia en la sociedad; y esto porque transmite a los alumnos la realidad de esa diversidad de concepciones sobre la vida individual y colectiva, como asimismo les instruye sobre su relevancia, para que sepan valorar la trascendencia de esa diversidad y, sobre todo, aprendan a respetarla.

Nuestra Constitución señala que la educación tiene por objeto el libre desarrollo de la personalidad en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales. Educación, hay que recordarlo, que todos tienen derecho (y obligación) de recibir.

Por ello, la necesaria presencia del Estado en esta materia deriva de la clara vinculación existente entre enseñanza y democracia, entendida ésta no sólo como un mecanismo formal para la constitución de los poderes públicos, sino también como un esquema de principios y valores. Tiene como fin no sólo asegurar la transmisión del conocimiento del entramado institucional del Estado, sino también ofrecer una instrucción o información sobre los valores necesarios para el buen funcionamiento del sistema democrático. Para ello surge la asignatura Educación para la ciudadanía. Además, la pertinencia de esa asignatura, debido a la fuerte vinculación existente entre democracia y educación, está referida a toda clase de enseñanza: la pública y la privada.

Por eso, para poder seguir felicitándonos todos los días que se celebren elecciones, hoy debemos felicitarnos por la "verificación" de la asignatura Educación para la ciudadanía por parte del Tribunal Supremo.

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