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Educación plantea cuatro niveles de calidad para catalogar a los maestros

La Agencia de Evaluación diseña un decálogo con los 13 requisitos para ser un buen profesor. Los cuatro niveles de clasificación son: Competente, Avanzado, Experto y Excelente.

el 02 jun 2011 / 18:56 h.

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Una profesora coloca la decoración de su clase antes de que entren los estudiantes de Infantil. / daniel pérez

La Consejería de Educación, a través de la Agencia de Evaluación Educativa, ha diseñado por primera vez un decálogo que recopila los requisitos imprescindibles para ser un buen profesor: todo lo que se supone que tienen que saber y ser capaces de hacer los docentes. La Agencia establece cuatro niveles profesionales para clasificar a los profesores en función de las aptitudes que demuestren en su trabajo: Competente, que sería el nivel más bajo; Avanzado; Experto y Excelente. Cada categoría viene definida por un decálogo con 13 criterios comunes que describen, en conjunto, el grado de exigencia que se requiere de un profesional de la enseñanza. "Hemos establecido perfiles que deberían implantarse en el sistema escolar y en el de educación de los profesores. El perfil de competencias del profesorado deberá diseñarse en función de los objetivos de aprendizaje para los estudiantes y deberá proporcionar normas que sirvan para toda la profesión y una tesis común de lo que debe entenderse por docencia conseguida", reza el informe al que ha tenido acceso El Correo.

La propuesta de Educación para definir unos estándares de la práctica profesional docente aparece en un momento clave: el Ministerio de Educación tiene previsto presentar a finales de este mes un borrador con el nuevo modelo de acceso a la función pública docente, una norma general para "seleccionar a los mejores profesionales para la enseñanza", explican desde el ministerio. ¿Cómo lo harán? Es algo que llevan queriendo hacer durante años: corregir uno de los problemas endémicos del sistema: la escasa formación del profesorado. En la Comisión de Educación en el Senado, el pasado 7 de abril, el secretario de Estado de Educación, Mario Bedera, recordó que el profesorado español sufrirá un cambio generacional brutal en esta década: en los próximos diez años se jubilarán 200.000 maestros que serán sustituidos por profesores jóvenes. ¿Cuáles deberían ser las aptitudes de esos nuevos docentes?

Los 13 criterios o estándares de calidad que dibujan el perfil del maestro son: capacidad de liderazgo; habilidad para comunicarse; actitud para relacionarse; el trabajo en equipo; la planificación; la gestión de recursos; la forma de evaluar; la orientación a la calidad; su formación académica y profesional; la gestión del currículum y la metodología; la gestión de ambientes de aprendizaje (trabajo con las familias, convivencia en clase); la capacidad para adaptar la metodología a la diversidad del alumnado (un aula multirracial) y, por último, las tutorías y el trabajo de orientación profesional al niño.

Estas 13 categorías del decálogo se aplican exactamente igual a maestros de Infantil, Primaria y Secundaria, aunque no es lo mismo el criterio de liderazgo en un profesor de nivel Competente que en uno Excelente. En el primero el liderazgo significa "asumir de forma crítica y constructiva los valores y objetivos del centro en el que trabaja y ofrecer apoyo al alumnado"; mientras que en el nivel de excelencia, liderazgo es "lograr comprometer a la comunidad educativa en valores, objetivos y prioridades de su colegio e influir positivamente en las actualicones del alumnado, sus familias y su equipo educativo, consiguiendo que se comprometan con metas comunes".

La consejería que dirige Francisco Álvarez de la Chica ha presentado esta semana a los sindicatos de la enseñanza el informe Estándares de la práctica profesional docente en Andalucía. El modelo de clasificación que propone "está abierto al debate", aunque los sindicatos CCOO y UGT ya muestran sus recelos con la idea de "encasillar las funciones del profesor". Para decidir las 13 competencias que debe dominar un maestro y los niveles de exigencia se consultó a una comisión de expertos, a profesores universitarios y a maestros de escuela a los que se le pasó un cuestionario online. Los sindicatos temen que el informe sirva de base para la nueva norma que regulará la formación inicial y permanente del profesorado, y que además condicione los incentivos económicos que reciben los maestros por su trabajo (Plan de Calidad).

La futura selección de profesores del sistema buscará "atraer a los mejores estudiantes universitarios" y "deben dominar como mínimo un idioma extranjero". Tanto el ministerio como la consejería quieren redefinir la carrera profesional, incentivar a los mejores profesores y pedirles que enseñen a enseñar a sus compañeros si no logran mejorar sus resultados.

Las bajas de docentes enfermos  ya se cubren en un día y medio

El nuevo plan para cubrir las bajas de profesores cuando están enfermos, que empezó a aplicarse de forma genérica a principios de este curso, ha rebajado el tiempo que se tarda en sustituir al docente de 15 días a un día y medio (1,48). El consejero de Educación, Francisco Álvarez de la Chica, presentó ayer un balance del nuevo sistema de sustituciones con datos actualizados al 31 de mayo. No hace ni un año éste era uno de los problemas de gestión más graves a los que se enfrentaban los colegios. Un profesor se ponía de baja y la administración tardaba en enviar un sustituto dos semanas, lo cual reportaba problemas incluso a nivel educativo. En noviembre de 2009, Educación puso en marcha un sistema experimental de cobertura de bajas que aplicó en 200 centros. El método consistía en delegar la gestión de las delegaciones provinciales de Educación a los propios centros. A los colegios se le asignó un presupuesto virtual equivalente al número de horas de trabajo de todos los profesores en plantilla (jornadas). Los directores usaban ese presupuesto para cubrir bajas durante todo el curso. Si se les agotaba antes (por ejemplo por una enfermedad larga o por un parto), debían justificar una ampliación del presupuesto. Si al terminar el curso les sobraba, lo acumulaban para el siguiente. La autogestión de las sustituciones más el seguimiento exhaustivo de las bajas médicas a manos de la inspección y de los equipos de asesoría médica han dejado el tiempo de cobertura por debajo del mínimo establecido en la norma (cinco días máximo). 

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