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EEUU eleva a 100.000 los muertos por el ciclón que devastó Birmania

La ayuda humanitaria empezó a llegar a cuentagotas a una desolada Birmania, donde 22.500 personas han muerto y 41.000 siguen desaparecidas a causa del ciclón Nargis. Pese a todo, la comunidad internacional exigió más facilidades para hacer frente a la catástrofe.

el 15 sep 2009 / 04:24 h.

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La ayuda humanitaria empezó a llegar a cuentagotas a una desolada Birmania, donde 22.500 personas han muerto y 41.000 siguen desaparecidas a causa del ciclón Nargis. Pese a todo, la comunidad internacional exigió más facilidades para hacer frente a la catástrofe.

Las epidemias, la escasez de alimentos y la falta de agua potable se han convertido en las mayores amenazas para el millón de personas damnificadas en el sur del país, según las agencias de ayuda humanitaria. Por ello, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) instó a la Junta Militar birmana a agilizar los trámites burocráticos y le recordó que los niños son, en estas situaciones, los más vulnerables a males como el dengue, que transmiten los mosquitos, cuyo caldo de cultivo es el agua estancada.

A la petición de facilitar lo máximo posible se sumó también la UE que, a través del presidente de la Eurocámara, Hans-Gert Pöttering, celebró que el régimen birmano muestre su disposición a recibir ayuda internacional, a la vez que reclamó que haga efectiva esa disposición en la práctica cuando llegue la ayuda. Más crítico fue Francia, que abogó porque el Consejo de Seguridad de la ONU obligue a la Junta Militar birmana a aceptar ayuda internacional para las víctimas.

La situación desoladora que vive Birmania obligó a su Gobierno a dar vía libre al envío de un avión con 25 toneladas de ayuda humanitaria para las víctimas de la ONU, a la vez que empezó a repartan 800 toneladas de arroz que el Programa Mundial de Alimentos tenía almacenadas desde hace días en Rangún. Precisamente en la capital, los birmanos intenta con machetes, hachas, sierras y pocas herramientas más recuperar los servicios básicos destrozados por el ciclón Nargis ante la ausencia de soldados y técnicos del Gobierno que intenten resolver el caos existente.

Enfermedades. El miedo está en estos momentos en las epidemias que sucedan a la catástrofe. Los brotes de cólera o de diarrea crónica por consumir agua contaminadas por decenas de miles de cadáveres que se pudren por el calor, pueden aparecer en las próximas horas. "Se trata de un momento crítico para la población vulnerable, que puede hacer que puedan morir miles de personas más", según un informe de la Oficina de Coordinación de la Ayuda Humanitaria (OCHA) de la ONU.

Las últimas informaciones de la ONU señalan, además, que un millón de personas han perdido sus hogares y más 5.000 kilómetros cuadrados de tierra -similar a la superficie de La Rioja- se encuentran bajo el agua. En cambio, la población no es conscientes de la magnitud del desastre, ya que los periódicos birmanos, sujetos al régimen, eluden dar cifras de muertos ni dan imágenes de la situación en el sur del país.

Donantes. La respuesta de la comunidad internacional, alguna con condiciones, como EEUU, que pide a cambio la entrada de sus expertos, cubrió con creces el fondo de urgencia de cuatro millones de euros solicitado por la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Hasta países con pocos recursos económicos, como es el caso de Sri Lanka, que donará unos 16.200 euros, aportaron su granito de arena para socorrer a las víctimas del ciclón, que arrasó Birmania el pasado 2 de mayo.

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