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EEUU no ve luz en el túnel iraquí

EEUU conmemora el quinto aniversario de la caída de Bagdad inmerso aún en una guerra impopular que ha dividido al país y se ha convertido en el más pesado lastre del Gobierno de George W. Bush. Con más de 4.000 soldados muertos, Irak sigue siendo para EEUU un túnel al que no ve salida.

el 15 sep 2009 / 02:59 h.

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EEUU conmemora el quinto aniversario de la caída de Bagdad inmerso aún en una guerra impopular que ha dividido al país y se ha convertido en el más pesado lastre del Gobierno de George W. Bush. Con más de 4.000 soldados muertos, Irak sigue siendo para EEUU un túnel al que no ve salida.

El 9 de abril de 2003 soldados estadounidenses derribaron en la plaza Firdus de la capital iraquí una estatua del presidente Sadam Husein en lo que fue la confirmación de la caída de su régimen. Ese fue uno de los capítulos de una intervención militar iniciada tres semanas antes para derribar a un gobierno que, según EEUU, promovía el terrorismo y fabricaba armas de destrucción masiva.

Cinco años después, y con más de 4.000 bajas entre sus filas Estados Unidos afronta una patética situación en Irak: el hombre que debía sustituir en el poder a Husein, el actual primer ministro Nuri al-Maliki no tiene más poder que Muqtada al-Sadr, el líder de las milicias que combaten la ocupación, según afirma el analista militar, teniente coronel Rick Francona.

Tampoco la posibilidad de un vuelco en favor de una finalización del conflicto parece cercana, según admitió ante el Congreso el general David Petraeus, al informar el martes que proyecta suspender transitoriamente las retiradas de tropas en julio debido a la frágil situación de seguridad que vive el país. "No hemos visto ninguna luz al final del túnel. La botella de champaña ha sido puesta otra vez en la nevera", señaló ante el Comité de Servicios Armados del Senado.

"El progreso, aunque es real, también es frágil y reversible", advirtió. EEUU mantiene ahora alrededor de 160.000 soldados en Irak. Esa será la triste herencia de Bush a su sucesor cuando abandone la Casa Blanca el año que viene.

La era de los funerales. Si la situación de la potencia invasora es desoladora, peor es la que afrontan los ciudadanos iraquíes. La frustración ante un futuro incierto y la decepción cunden entre la población cuando se cumple el quinto aniversario de la caída del régimen del difunto dictador Sadam Husein.

"El ambiente de fiesta que trajo consigo la caída de la estatua de Sadam Husein se convirtió más tarde en una pesadilla continua", se quejó el analista suní Abdelqader Obeidi. La brutalidad durante los tiempos de la dictadura fue sustituida por la era de los funerales, la aparición de los llamados escuadrones de la muerte, responsables de la matanza de miles de civiles, y el desmantelamiento de todos los servicios.

"La aparición de cadáveres no identificados en las ciudades, así como la violencia sectaria, son fenómenos terroríficos que amenazan a todo el país", dijo Um Laiz, una iraquí de 50 años, que no quiere dar su nombre verdadero por temor a ataques.

"Los días en los que vivíamos en calma a pesar de las restricciones impuestas por el régimen de Sadam se han ido y han sido reemplazados por la era de la inseguridad y la desintegración de la vida social", se queja esta vecina del barrio de Mansur, en el oeste de la capital.

Um Laiz todavía recuerda con lágrimas en los ojos a su sobrina, que fue asesinada el año pasado por los llamados escuadrones de la muerte. "En los últimos cinco años hemos vivido en estado de terror -se queja Um Laiz-. Mientras, seguimos recibiendo todos los días las noticias de los secuestros y asesinatos de personas por la violencia diaria", asevera.

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