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Efectos de un rebote

El señor Rus no tiene complejos. El señor Rus, Don Miguel, es el representante de los empresarios de la construcción de Sevilla y desde esa autoridad que le otorgan sus colegas, ha dicho cosas que, si no fueron meditadas son graves, pero si lo fueron, son terribles...

el 15 sep 2009 / 05:34 h.

El señor Rus no tiene complejos. El señor Rus, Don Miguel, es el representante de los empresarios de la construcción de Sevilla y desde esa autoridad que le otorgan sus colegas, ha dicho cosas que, si no fueron meditadas son graves, pero si lo fueron, son terribles, además de graves y, en todo caso, inaceptables. El señor Rus quiere hacer controles de alcohol y drogas a los albañiles porque según él, esas dos sustancias, que consumen, son mucho más peligrosas para la seguridad que el calor o cualquier otra circunstancia, si se tiene en cuenta, según sus datos, que el consumo afecta al 30% de los trabajadores. Pero, no contento con eso, dice el señor Rus que detrás de una huelga siempre hay lo mismo: ganas de no trabajar.

Los sindicatos han convocado, como todos los años desde hace algunos, una huelga en la construcción en defensa de la jornada de trabajo continuada en verano, para no trabajar en las horas en las que el calor seca los cuerpos por dentro y los derrite por fuera, mucho más si se está haciendo un esfuerzo físico como el que resulta ser el que hacen los trabajadores de la construcción. Yo no sé si hay albañiles que beben alcohol cuando van a la obra. Y si lo hacen, está mal y es un problema. Y si es así, son los propios sindicatos los que están obligados a afrontar el asunto, no solos, sino de acuerdo con los empresarios, no con estos enfrente haciendo llover piedras como las que han parecido las desafortunadas palabras del señor Rus. Los accidentes laborales son una tragedia demasiado insoportable como para resumir el drama echándole la culpa al vino, bajo los efectos de un rebote.

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