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El 38% de los niños de Utrera tiene sobrepeso

Hay quien pudiera pensar que los famosos dulces de Utrera tienen algo o mucho que ver que, entre los utreranos de entre 6 y 12 años, 38 de cada 100 padezcan sobrepeso. Nada más lejos de la realidad. O, al menos, eso parece. Y es que Utrera se encuentra bastante por encima de la media andaluza (30%) y mucho más de la registrada a nivel nacional (25%).

el 16 sep 2009 / 05:15 h.

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Hay quien pudiera pensar que los famosos dulces de Utrera tienen algo o mucho que ver que, entre los utreranos de entre 6 y 12 años, 38 de cada 100 padezcan sobrepeso. Nada más lejos de la realidad. O, al menos, eso parece.

La repostería artesanal que tantos foráneos lleva, sobre todo los domingos, a visitar la localidad en busca de los deliciosos manjares salidos de los hornos pasteleros parece que no tiene un aporte calórico y de grasas tan extremo como para situar a la ciudad en el punto de mira de los responsables sanitarios. Y es que Utrera se encuentra bastante por encima de la media andaluza (30%) y mucho más de la registrada a nivel nacional (25%).

Aunque los archiconocidos mostachones salgan ilesos de la batalla contra el sobrepeso, hay otros dulces, los industriales, que sí preocupan más a las personas que han llevado a cabo un estudio por los centros educativos. Es el caso de la pediatra María Teresa Valera, integrante de dicho grupo de trabajo, quien asegura que este tipo de productos centran el foco de origen de esta situación, junto a "la pérdida de hábitos alimenticios correctos, el aumento en la ingesta de comidas precocinadas y el abandono de la conocida como dieta mediterránea". Además, a todo ello hay que sumar la "disminución del ejercicio físico".

Éstos son los resultados tras haber analizado a más de 2.000 escolares utreranos desde el año 2007, quienes presentan unos datos de sobrepeso y obesidad que han hecho saltar las alarmas. Pero los que realmente están en el punto de mira son los padres, quienes tienen que promover "buenos hábitos alimenticios y ejercicio físico" en sus chavales.

Esto es lo que hace por ejemplo Ana María, cuyo hijo "tiene un horario limitado de ordenador y videoconsola, para que salga también con sus amigos a jugar en la calle". O como Consuelo, que "tengo que esconder las chucherías" para que su pequeño de 7 años no sume kilos.

Pero a veces los progenitores delegan en los abuelos el cuidado de los niños, y ya se sabe que muchos de estos mayores dan a sus nietos casi cualquier capricho. Juan reconoce, mientras su pequeña María se divierte en los juegos infantiles de un parque, que "me cuesta mucho trabajo decirle que no si me pide que le compre alguna cosa para comer".

Donde sí están más pendientes es en los comedores escolares. De hecho, desde la concejalía de Educación "intentamos que los alimentos que se ponen de comer no contengan mucha grasa y que sirvan una dieta equilibrada", aseguran sus responsables.

Niños y niñas -a veces éstas superan el porcentaje por sexos porque practican menos deporte- deben aprender la teoría y ejercitar una práctica saludable que, a esas edades, depende en buena medida de padres y abuelos. Lo que debe quedar claro es que la manida frase "qué niño más hermoso" no ha de ser sinónimo de más y más kilos.

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