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El 40% de andaluces abandona la clase media y se sitúa al borde de la pobreza

La mitad de la población no puede permitirse gastos imprevistos ni irse de vacaciones, y un 10% se retrasa en la luz, el agua y la hipoteca

el 17 oct 2012 / 19:19 h.

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Un grupo de jóvenes en la feria de Écija.
Andalucía es una comunidad autónoma empobrecida sin conciencia de serlo. Más de tres millones de andaluces (cerca del 40% de la población) se encuentran en riesgo de pobreza. Este dato, que encabeza el informe de situación presentado ayer por la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN), se sustenta en tres indicadores europeos que miden el concepto pobreza, comparando la situación socioeconómica de varios países: el nivel de renta, la carencia de productos básicos y la precariedad laboral. Según estos indicadores, cuatro de cada diez andaluces está al borde de la pobreza porque vive en hogares con una renta inferior al 60% de la renta media; porque están en paro o viven en un hogar con algún familiar en paro, y si se reincorporan al mercado laboral lo hacen en peores condiciones que las que tenía antes. Y por último, porque declaran no poder permitirse cuatro de los nueve ítems seleccionados a nivel europeo: pagar el alquiler o una letra; mantener la calefacción en casa; afrontar gastos imprevistos; una comida de carne, pollo o pescado (o equivalentes vegetarianos) al menos 3 veces por semana; pagar unas vacaciones al menos una semana al año; un coche; una lavadora; un televisor en color; un teléfono (fijo o móvil).

El presidente de EAPN, Manuel Sánchez, explicó ayer que la pobreza andaluza “está oculta y es vergonzosa, pero existe”. La quiebra socioeconómica entre Andalucía y la media de España se ha hecho mayor desde 2008 a la actualidad. Cuando empezó la crisis el índice de desigualdades sociales era nueve puntos superior en Andalucía que en el conjunto del país, y ahora la distancia es de 13 puntos. Esta región registra un millón de parados (la mitad de los cuales ha dejado de percibir prestación por desempleo), la tasa más alta de desempleo juvenil, la tasa más alta de fracaso escolar y de abandono en la escuela y es la segunda comunidad en número de desahucios (3.272 en el primer trimestre de 2012). Casi la mitad de la población (47%) no puede afrontar gastos imprevistos, como una enfermedad sobrevenida o costear una defunción en la familia, el 54% no puede permitirse ir de vacaciones una sola semana, y casi el 10% no logra pagar con regularidad la luz, el agua o la hipoteca.

Los portavoces de la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza explicaron ayer que una parte de la sociedad andaluza es ajena a esta realidad, precisamente porque “la quiebra social se ha agrandado”. “La gran clase media está desapareciendo y la distancia entre los que más tienen, que son pocos, y los que más están perdiendo, que son muchos, es cada vez mayor”, afirma Sánchez Montero. En este sentido, la función de estas entidades que representan al tercer sector social resulta cada vez más indispensable, sin embargo las administraciones han dejado de pagar a las ONGs. “Algunas personas que trabajan para erradicar la pobreza llevan nueve meses sin cobrar, y han encontrado en sus hogares los mismos problemas que tratan de erradicar fuera”, asegura Lola García, directora general de EAPN. Ni la clase política ni los medios de comunicación en Andalucía son un reflejo real de lo que está sucediendo en una parte de la sociedad andaluza, la que aparece fotografiada en este informe. “Yo, si fuera político, sentiría vergüenza. Es inconcebible que se estén comportando como lo hace ante una situación así”, dijo Sánchez.

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