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Economía

El A400M genera una factura de más de 4.500 millones en sobrecostes

Tom Enders admite "ineficiencias significativas" en la planta de ensamblaje final de Sevilla.

el 27 feb 2015 / 21:01 h.

Presentación de resultados de Airbus Group Presentación de los resultados de Airbus. Foto: Efe 2014 se ha convertido para Airbus en un año «excelente». Excelente por los resultados del grupo, por los hitos alcanzados de sus aviones comerciales, por las mejoras en helicópteros y espacio, por el respiro del tipo de cambio euro/dólar… excelente en todo, menos en el A400M. El avión de transporte militar que se ensambla en Sevilla se convirtió ayer en el punto negro en la presentación anual de resultados en Múnich del fabricante europeo, que pasó muy por encima de los problemas del programa, que no termina de despegar y acumula más retrasos. Precisamente, estas dificultades le han costado a la compañía un cargo extra de 551 millones en el cuarto trimestre del año pasado, precisó la empresa. Dotación que se suma a los desembolsos realizados en los últimos ejercicios y que elevan la factura de los sobrecostes por encima de los 4.500 millones de euros. No obstante, el consejero delegado de Airbus, Tom Enders, confió en que sea la última vez que se tenga que dotar de provisiones a este programa. «No deberíamos añadir más en 2015 y confiemos que tampoco en años sucesivos», remarcó. Pocos detalles quiso dar Tom Enders acerca de la progresión del A400M y de dónde se localizan sus cuellos de botella. Lo que sí dejó claro es que estos problemas terminan aflorando en la planta de montaje final de San Pablo, donde se integran los grandes conjuntos del avión. «Hay mucho trabajo pendiente en la FAL», aseguró Enders, quien admitió que «no es nada usual» que se den estas circunstancias a estas alturas del programa. El CEO de Airbus consideró que el personal que se ha trasladado hasta Sevilla procedente de plantas como la alemana de Bremen (de donde procede el fuselaje) o la británica de Filton (responsable de las alas) no son tan «eficientes» en la FAL como en sus centros de trabajo, lo que provoca que «no sea la situación idónea porque lleva a ineficiencias significativas». A pesar de la insistencia de la prensa sevillana por conocer qué parte de responsabilidad tiene en las demoras la FAL y qué parte los suministradores alemanes –donde se había detectado fallos de calidad en las entregas–, Enders optó por la vía diplomática al no centrar la culpa en ningún factor específico y se limitó a poner el acento en que precisamente la reestructuración en la cúpula del programa, que ha supuesto la marcha de Domingo Ureña y su relevo por parte de Fernando Alonso, vendrá a poner orden sobre los déficits detectados. El análisis que se extrae de sus palabras es que las piezas no llegan cómo deberían y esas dificultades se acrecientan y se acumulan en la FAL. En este sentido, el máximo responsable del Grupo Airbus remarcó que Pilar Albiac, directora de Operaciones de Airbus D&S, tendrá que tomar decisiones para minimizar ese impacto. La «coordinación» de estos trabajos será uno de los retos de la nueva organización. «No nos limitamos a intercambiar el liderazgo de la división», afirmó. Poca información en la cita con periodistas, que se produce en vísperas de la reunión que mantendrán la próxima semana responsables del programa con las siete naciones clientes agrupadas en la OCCAR, un encuentro fundamental para tratar de cerrar la reprogramación y fijar un nuevo calendario de entregas, además de abordar otro de los puntos sensibles de la negociación, la integración de las capacidades y funcionalidades militares comprometidas por contrato pero cuya certificación e implementación se han demorado. Fuentes del constructor aeronáutico confiaron en que de esa cita salgan cifras concretas. A la espera de ese compromiso, Enders señaló que un objetivo «razonable» sería entregar «unos 14 o 15 aviones A400M este año», si bien lo ideal sería duplicar la cifra de entregas de 2014, que se saldó con ocho aparatos a cuatro naciones clientes. Por cierto, no hubo mención alguna –ni pregunta– sobre la campaña de exportación de la aeronave.

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