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El abogado de los hijos ilegítimos

La demanda de una vecina de El Coronil para que la reconozcan como hija y heredera de una de las mayores fortunas ganaderas tiene detrás la figura de un abogado de Écija, Fernando Osuna, especializado en los últimos años en casos similares en Sevilla.

el 15 sep 2009 / 22:45 h.

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La demanda de una vecina de El Coronil para que la reconozcan como hija y heredera de una de las mayores fortunas ganaderas tiene detrás la figura de un abogado de Écija, Fernando Osuna, especializado en los últimos años en casos similares en Sevilla.

Historias como esta parecen más frecuentes de lo que se cree en el campo, décadas atrás un universo cerrado de castas, represión, privilegios y miseria. Es el caso de las conocidas como hijas de Marín en Écija, cuatro hermanas y un hermano hijos de un acaudalado propietario fallecido en la ciudad en los años 60 del siglo pasado, que no reconoció a esta familia paralela porque el adulterio era delito en la España de esa época, además de una conducta que en los pueblos se censuraba con el ostracismo social.

Su caso -los hijos ya pueden utilizar el apellido del padre- está a la espera de que se inicie el juicio para el reparto de la herencia. El abogado intenta que el juez convoque la vista mediante un edicto en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP), ya que cree que la parte contraria "intenta demorar el proceso".

También en Écija está a punto de conseguir que se exhume el cadáver del presunto padre de Rafael Rebollar, quien también asegura que otro hacendado lo concibió en una relación extramatrimonial y lo dejó posteriormente fuera del testamento.

Según este letrado, el Instituto de Medicina Legal de Sevilla nombrará en los próximos días al forense que acompañará al juez al cementerio de la ciudad para extraer ADN del cuerpo de un familiar del presunto padre -éste fue incinerado tras fallecer hace cuatro años- y compararlo con muestras de pelo, saliva y sangre de su cliente. Esa herencia asciende a seis millones de euros.

Reciente. El último caso en saltar a la prensa es el de Sofía Reguera, vecina de El Coronil. Sostiene esta mujer que su padre es un ganadero poseedor de enormes fincas de toros de lidia por media provincia fallecido y en el año 1970. Eso sí, antes de morir dejó a su único hijo reconocido una herencia que el letrado de esta mujer calcula en "cuatro o cinco millones de euros".

La madre de esta mujer era la criada del ganadero. "No la dejó simplemente preñada, hubo una historia de amor, y me lo decía él mismo en su finca de Morón de la Frontera donde yo trabajaba: que la quería mucho y se iba a casar con ella, pero su madre se entremetió y amenazó con desheredarlo", narra la hermana, Isabel Reguera, de 76 años, que vive en El Coronil y fue testigo del supuesto romance.

Pese al tiempo transcurrido y a que la familia reconocida de este potentado incineró en octubre de 2008 su cadáver, el abogado está convencido de tener argumentos para reclamar la paternidad: entre los testimonios, otra mujer, Manuela Rosa, afirma que el ganadero murió a los 47 años con el nombre de la demandante y su hija "en los labios" pero sin tiempo ya para cambiar su testamento.

Esta historia se conoce desde siempre en El Coronil: dos de cada tres jubilados del hogar del pensionista llevan toda la vida considerando creíble la versión. José Gómez confiesa que vio varias veces en el pueblo a ese ganadero "alto" a caballo. Y otro pensionista, José María Mateo, sí habló a menudo con el ganadero, aunque nunca reconoció el embarazo de su criada. También recuerda que la demandante, de joven, era "un bombón" y atestigua esta belleza una fotografía que conserva su hija.

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