Cultura

El abrazo a la Sinfónica

La ROSS organizó ayer en el Teatro de la Maestranza un primer encuentro con los primeros 100 mecenas que se han unido al programa ‘Únete a la orquesta’. Desde 50 y hasta 3.000 euros, apoyar al conjunto está al alcance de todos.

el 02 abr 2014 / 23:30 h.

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orquesta La Sinfónica junto a los primeros mecenas de la orquesta.

Nada bueno ha traído bajo el brazo la crisis. Y la apremiante y necesaria búsqueda de patrocinios por parte de numerosas entidades culturales no es precisamente síntoma de bonanza. Pero no es menos cierto que una campaña como Únete a la orquesta, puesta en marcha ahora hace un año por la Sinfónica de Sevilla es similar a acciones de mayor solera que se repiten en ciudades nada sospechosas de ser reacias a la cultura como Berlín, Viena, Londres y Nueva York. «También es muy común en las orquestas de urbes más similares en tamaño a la nuestra como Burdeos, Rotterdam y Turín», explicó ayer el responsable de la iniciativa, Juan Luis Pavón. Lo hizo al hilo del encuentro que los primeros 100 mecenas tuvieron ayer en el Maestranza, donde pudieron asistir al ensayo general de la Sinfonía nº5 de Mahler que se interpreta hoy y mañana, además de departir con el director artístico, Pedro Halffter, y los profesores.

Rafael Leña, convertido ahora en benefactor protector, lleva muchos años pensando en la Sinfónica, tantos como los que recorren su historia. «Recuerdo que cuando supimos que iba a crearse un grupo de personas nos empezamos a reunir para que los músicos que vinieron de fuera no se sintieran solos». Antes de 1991 su pasión por la música pasaba obligatoriamente por Madrid porque, en lo sonoro, «Sevilla era un páramo». «Me da pánico pensar que la ROSSpudiera desaparecer, un conjunto como este da una imagen excelente a la ciudad, a la que otorga mayor proyección y a la que imprime un talante diferente», opina este notario, hoy jubilado, que ayer tuvo la oportunidad de agradecer personalmente a Halffter su trabajo al frente de la Sinfónica:«Fue una esperanza cuando llegó y hoy podemos decir que ha hecho cosas increíbles con la orquesta y el teatro; los abonados estamos encantados con él», afirmó.

Para Victoria Stapells, también benefactora protectora, el mecenazgo no es nuevo. Investigadora en el Archivo de Indias y empresaria, esta canadiense considera que dar un dinero a la orquesta, por poco que sea, es una forma de mostrar agradecimiento y hacer ver a los políticos que «la cultura importa». «Si cogemos un programa de mano del Metropolitan de Nueva York leeremos listas inmensas de nombres, desde quienes dan 25 dólares a los que aportan cuantiosas sumas; da igual lo que des, lo importante es apoyar a la orquesta de tu ciudad».

Para Stapells «solo es cuestión de tiempo que la ciudadanía que valora la gran cultura se dé cuenta y preste su mano». Y, como la inmensa mayoría de los abonados, también tuvo ayer palabras para el momento que atraviesa la ROSS, delicado en lo económico, «fabuloso en lo interpretativo; la inmensa mejoría experimentada por la orquesta hay que agradecérsela a Halffter», opinó ayer, tras confesarse como una «enamorada de Wagner».

La implicación, como las donaciones, es variable. Pero lo que une a todos es su apuesta en común por el valor que otorga a la ciudad la Sinfónica. Gloria Garrucho, médico, solo acude a unos cuantos conciertos al año, pero ser amiga asociada de la ROSS le permite sentirse más cerca de ella, saber que forma parte de un proyecto:«Es una forma de acercamiento y de dar las gracias» dice. Y, desde su militancia cultural, también ayer realizó su propia demanda: «Que la orquesta salga más a la calle, que disfruten de ella quienes no pueden cruzar las puertas del Maestranza y no saben el goce que provoca oírla».

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