Cultura

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Balas de plata es el título de la novela con la que el mexicano Elmer Mendoza (Culiacán, 1949) se alzó con el II premio Tusquets. Una obra de corte policíaco, que retrata una sociedad corrompida.

el 15 sep 2009 / 01:18 h.

Balas de plata es el título de la novela con la que el mexicano Elmer Mendoza (Culiacán, 1949) se alzó con el II premio Tusquets. Una obra de corte policíaco, que retrata una sociedad corrompida con un lenguaje tan intenso como trepidante.

Como sucedió con la premiada del año pasado, Los ejércitos del colombiano Evelio Roserio, Balas de plata no es una novela complaciente. Una amalgama de voces configuran una realidad cruda que no dejará indiferente a ningún lector. "Lo primero fue hacerme una idea del narrador que quería ser", recuerda Mendoza. "Ahí vas adoptando tus afiches, tus iconos, y éstos crearon mi actitud al escribir".

El autor reconoce entre éstos a Joyce, Cortázar, Borges, Fernando del Paso, Paz, Saramago, Fernando del Paso o Faulkner. Sin embargo, Elmer Mendoza escogió la senda de una narrativa negrocriminal en la que, al final, lo de menos es resolver un caso de asesinato: "Me propongo decirle al lector que va a recorrer un camino, que va a encontrar cosas. En mis anteriores novelas les imponía mi paso de baile, jugaba a producirles taquicardias. Ahora me limité a contarles una historia yendo a lo que más les duela".

Ese camino para resolver el asesinato de Bruno Canizales viene trufado de recuerdos personales, fantasías, voces habladas, músicas, publicidad comercial, todo dirigido a lo que Mendoza llama una teoría de la entrañabilidad, la cual se resume en "que al lector se le hagan entrañables los personajes, ya sea amándolos u odiándolos", dice.

Respecto al auge que en su país y el resto de América Latina está cobrando el realismo en torno a temas escabrosos, el autor acepta que "en México tenemos una cultura de la muerte ancestral, desde los mitos españoles a las canciones de José Alfredo Jiménez. Esa intensidad de vivir fuera de la ley, esa ironía de morir, la vamos intentando convertir en una poética", apostilla el escritor.

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