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El acusado de violar a siete menores tenía la libertad provisional

El joven de 21 años que ha ingresado en prisión por abusar sexualmente de siete menores de edad cometió estos hechos cuando se encontraba en libertad provisional por una agresión.

el 14 sep 2009 / 20:31 h.

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I.Comesaña / R.Velis

El joven de 21 años que ha ingresado en prisión por abusar sexualmente de siete menores de edad cometió estos hechos cuando se encontraba en libertad provisional por una agresión, la novena en su cuenta, que le llevó a la cárcel en mayo. En agosto logró salir.

Dos meses es lo que ha tardado en actuar el presunto violador de menores desde que lograra la libertad provisional por una agresión anterior. Giosué E.B., nacido en Suiza pero de padres españoles y vecino de Los Pajaritos, fue detenido la semana pasada por la Policía Nacional como el presunto autor de siete agresiones sexuales a niñas de entre diez y quince años.

Según confirmaron fuentes del caso, estas agresiones se cometieron a partir del mes de octubre, tan sólo dos meses después de que el joven lograra la libertad provisional. El agresor había ingresado en prisión por abusar de una chica, también menor de edad, en el mes de mayo, tras haber sido detenido. De hecho, la Policía, al conocer las nuevas agresiones, creía que este joven estaba en prisión, comprobando finalmente que estaba en la calle.

Sin embargo, ésta no era la única vez que Giosué conseguía la libertad después de haber ingresado en prisión por hechos similares, pues la primera detención consta de octubre de 2006 cuando la Policía procedió a la misma, al considerarlo autor de ocho agresiones sexuales, todas ellas a menores.

En los últimos casos que se le imputan, el violador actuaba siempre a primera hora de la mañana, ya que aprovechaba la hora de salida de su trabajo, en un aparcamiento del que era vigilante, sobre las 7.00 horas. La zona de actuación también solía ser la misma, ya que seis las cometió entre Nervión y Sevilla Este -en concreto en La Moraleja, donde hay descampados que pudo aprovechar para llevar a cabo sus intenciones-, y una de ellas en su propio barrio.

La elección de sus víctimas era al azar, pues no llevaba a cabo seguimientos de las jóvenes para conocer sus hábitos y las zonas que frecuentaban, sino que esperaba a que apareciera alguna menor para amenazarla con un cúter, no sin antes asegurarse de que estaba completamente sola para poder ejecutar sus deseos libidinosos.

Pese a que para actuar se cubría la cara, el pendiente que lleva en la ceja le delató. Además, sus víctimas coincidieron en describir a un joven con las uñas mordidas y sucias y una vestimenta determinada. Una de ellas sí pudo ofrecer más datos sobre el agresor, lo que permitió a la Policía relacionar estos casos con las nueve agresiones anteriores, en las que la forma de actuar era muy similar.

El joven fue localizado finalmente por los agentes en casa de su novia, con la que tiene un hijo, sobre las once de la mañana del pasado viernes. Una orden judicial permitió que la Policía registrara el domicilio, donde durante el fin de semana fueron localizadas varias prendas que coincidían con las descripciones aportadas por las víctimas en sus testimonios.

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