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El adelanto de la devoción

Las hermandades de Carmona y Tocina partieron un día antes hacia El Rocío

el 05 jun 2011 / 19:29 h.

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Tan sólo los despistados y los turistas estaban acurrucados entre las sábanas cuando sonó el primero de los cohetes. Como cuando se produce un cambio de hora, los vecinos de Carmona sabían a la perfección que su hermandad adelantaba un día su salida para salir en domingo y "permitir que todos fueran partícipes de la romería", como explicó su hermano mayor, Carlos Martínez, que se estrenaba en el cargo.


Así fue. "Hay cuatro veces más de gente que el año pasado", comentaban en corrillo los romeros. Se vio desde primera hora de la mañana. De hecho, no cabía ni una vara de caña más dentro de la iglesia del Salvador, donde se ofició la misa de romeros. Tras ella, un séquito que llegó a ser de 600 peregrinos, de los que un tercio completarán el camino, acudieron a la iglesia de Santa María, también en el centro. El Simpecado, cuya carreta estaba rematada con colores celestes -como los de Carmona- se acomodó justo enfrente de la estatua de Sor Ángela de la Cruz, y rodeado de una representación de jinetes y amazonas. En el interior, volvían las salves, esta vez para despedirse de la patrona de la localidad, la Virgen de Gracia.


Las paradas y las salves se sucedieron por todo el recorrido: desde la iglesia de San Bartolomé hasta la de San Pedro, sin olvidar la Puerta de Sevilla, donde el Simpecado fue recibido por una enorme lluvia de pétalos. A su alrededor, estaba la Carmona del día a día: la de ciclistas que acostumbran a subir sus cuestas y que echaron pie a tierra para contemplar el jolgorio; o guiris que, cámara en mano, no dejaban ni un detalle sin fotografiar.


La hermandad no se olvidó de nadie. Entre cohetes y devoción, la carreta hizo un alto y se dirigió a la Unidad de Día de San Pedro, donde aguardaban varios ancianos, algunos postrados en sus sillas de ruedas. La mayoría, nada más percatarse del gesto, rompió a llorar de emoción.


Carmona adelantó el reloj al igual que Tocina, que también inició el camino ayer y se sumó como representantes de la provincia a Écija y Osuna. Ésta última cumplió con la tradición y, con las luces del alba, hizo ayer su entrada en La Puebla de Cazalla la Hermandad del Rocío de Osuna. Aunque fue en la tarde del sábado cuando los romeros de la ciudad ducal salían hacia la aldea almonteña, el paso por este pueblos es muy emotivo por el recibimiento que le dispensan los moriscos al Simpecado ursaonense. Y es que, a falta de hermandad en La Puebla, una buena parte de los 430 hermanos que posee Osuna pertenecen a este municipio sevillano, desde donde también parten carriolas.


Tras pasar la noche en la Hacienda Nuestra Señora de los Dolores, el camino comienza bien temprano haciendo un recorrido por todas las calles del municipio. Los cohetes empiezan a preparar el ambiente. Poco después, los caballos y los bueyes acompañan al Simpecado haciendo su entrada por la calle Molinos, donde los vecinos dispensan un emotivo recibimiento engalanando la calle con flores y macetas. Más tarde, el repicar de las campanas del Convento de la Candelaria despide a la comitiva que reanuda su devenir hacia El Rocío.

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