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El aeropuerto cumple 80 años sin remontar el vuelo en pasajeros

San Pablo festeja su aniversación en horas bajas. Tras lustros de éxitos, registra el peor primer semestre desde 2005 y 18 meses seguidos de caída.

el 10 jul 2013 / 12:43 h.

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aeropuerto1Fotogalería: La historia del aeropuerto de Sevilla, en imágenes   Hace 80 años, en una calurosa tarde como la de hoy, el Graf Zeppelin, pilotado por el comandante Lehmann, se posaba sobre los terrenos de cortijo de San Pablo, cedidos gentilmente por Ildefonso Marañón y ante el gentío de curiosos y pompa de autoridades. Corría el año 1933 y la aeronave, procedente de Alemania, era la primera que aterrizaba en suelo sevillano. Después llegaría su papel clave en el desenlace de la Guerra Civil –acogiendo la llegada de las tropas africanas fieles a Franco–, la irrupción de Iberia, la inauguración, al albor de la Expo 92, del actual aeropuerto de San Pablo y el brillante 2011, con el mejor año de su historia rozando los cinco millones de viajeros alentado por el boom de las aerolíneas low cost. Pero el aniversario le pilla a San Pablo en horas bajas después de haber transportado a 86 millones de viajeros en toda su historia. El aeródromo despertó del sueño dorado que vivió en 2011, y se ha topado de bruces con la realidad de la crisis. Desde diciembre de ese año –en el que creció un 0,6%– no remonta el vuelo y encadena 18 meses consecutivos de descenso en viajeros. El bajón en 2012 era previsible. Se había tocado un techo elevado y se sumaba la pérdida de vuelos (13,4%), que fue calcada a la de viajeros. Pero en 2013, lejos de mejorar, sigue batiendo récords negativos. Tanto que los datos provisionales de Aena mostraban ayer que el aeropuerto sevillano sufrió su peor primer semestre del año en afluencia de pasajeros de los últimos ocho. San Pablo registró 1,8 millones de viajeros entre enero y junio, esto es, un 15,4% menos que en el mismo periodo de 2012. Tal sangría se traduce en 332.928 usuarios menos. Peor es si la comparativa es con respecto a 2011, donde la caída sería doblemente dura, con 585.072 viajeros menos. Ni siquiera sale ganando con el resto de terminales españolas. Sevilla es el destino que más ha descendido de los grandes aeropuertos del país, sólo comparable a la caída de Madrid (14%) y Bilbao (9%). Eso le ha hecho perder comba en la lucha que llegó a mantener para alcanzar el top ten en tráfico aeroportuario, para quedarse en un discreto puesto duodécimo. La principal causa es la actual crisis económica, que se nota más si cabe en el aeropuerto sevillano. No sólo porque las compañías han ajustado su oferta y la frecuencia de sus vuelos –prueba de ello es que en el primer semestre el número de vuelos se desplomó en un 18,6%–, sino también por las características de San Pablo, cuyos resultados dependen del turismo nacional, que no atraviesa precisamente su mejor momento. Esa tendencia no ha variado: los destinos nacionales acaparan el volumen de tráfico (62%). Y es ahí donde se registra una bajada mas acusada en el primer semestre, con 1,1 millones frente a los 1,4 millones de pasajeros de los seis primeros meses de año pasado. De este traspiés no escapa ni un solo destino, ni siquiera Barcelona, principal ruta de conexión –más del 20% del total de viajeros–. Sólo en esa línea se perdieron 110.000 viajeros en seis meses. Lo mismo ocurre con Madrid, Palma de Mallorca o Valencia. La reactivación de la demanda depende en parte de la economía, pero también de un cambio de estrategia que, desde el aeropuerto y desde los sectores turísticos de Sevilla, van encaminado a la caza del turista extranjero. Los datos de Aena dan pábulo a esta teoría: los vuelos al extranjero amortiguaron el golpe y sólo registraron un descenso del 3,1%, con 689.028 viajeros de enero a junio de 2013. El aeropuerto se agarra a esa alternativa. La captación de rutas internacionales y nuevas compañías aéreas se ha convertido en una de las grandes apuestas del aeródromo y de las instituciones locales. “Esta estrategia contribuirá a atenuar el efecto que la negativa coyuntura económica está teniendo sobre el tráfico doméstico”, apuntaron ayer a través de un comunicado los responsables de Aena. Para ello, se impulsó en 2012 la Iniciativa Destino Sevilla (IDS), en la que están implicados todos los sectores turísticos de la ciudad, y que según los gestores del aeropuerto empieza a dar frutos con la inauguración este año de nuevas rutas a Ginebra, con EasyJet, y otra a Lyon, con Transavia. A su vez, se buscan nuevos nichos de mercados en Alemania, Suiza, Turquía y los países nórdicos, así como establecer conexiones con grandes sedes aeroportuarias europeas. La otra pata para revitalizar el aeropuerto pasa por desprenderse de esa dependencia de las compañías de bajo coste, que coparon el 86,6% del mercado en este primer semestre. En este grupo se incluyen EasyJet, Air Berlín, Transavia, Iberia Express y las dos principales marcas low cost, Ryanair y Vueling, con base operativa en Sevilla y que por sí solas ya recepcionan el 71% de los pasajeros. El aeropuerto es tibio en su crítica a las low cost, al ser consciente de que ahora mismo es el sostén de la oferta. Por eso, de cara al público defienden el papel de compañías como Ryanair y Vueling, a las que señalan como las artífices de la implantación de conexiones internacionales en San Pablo y de que se den circunstancias como que la capital hispalense afronte su cuarto verano consecutivo con más destinos foráneos que nacionales, con una relación de 21 frente a 16. Esto también tiene una segunda lectura, ya que tal oferta es inferior a la que existía hace dos años –en 2011, el del boom del aeropuerto–, cuando se ofrecían viajes a un total de 48 ciudades, 21 nacionales y 27 de ellas extranjeras. Pese a estas horas bajas, los responsables del aeropuerto de San Pablo aprovecharán, con su 80 aniversario, para poner en valor sus éxitos. Entre ellos figuran dos décadas de crecimiento progresivo con sólo tres reveses: la resaca posterior a la Exposición Universal de 1992; los primeros años de la crisis (2008 y 2009) y la tendencia actual. En ese periplo se ha duplicado el número de viajeros (1,7 a 4,3 millones al año), se han acogido a un centenar de empresas que generan 2.400 empleos y mejoras en las instalaciones que garantizan que el aeropuerto sevillano pueda asumir todo el incremento de tráfico que se pueda originar hasta el año 2025.

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