Local

El agua calienta la pelea política y echa por tierra la oferta de pactos

El agua, lejos de salir de la confrontación, se declaró formalmente en Andalucía terreno abonado para la más dura pelea política. La crispación se apoderó del primer gran debate del Parlamento y la dureza del PP, que acusó a los socialistas de "prostituirse políticamente", dio pistas de por dónde irá la legislatura. (Foto: EFE).

el 15 sep 2009 / 04:49 h.

TAGS:

El agua, lejos de salir de la confrontación, se declaró formalmente en Andalucía terreno abonado para la más dura pelea política. La crispación se apoderó del primer gran debate del Parlamento y la dureza del PP, que acusó a los socialistas de "prostituirse políticamente", dio pistas de por dónde irá la legislatura.

El presidente de la Junta, Manuel Chaves, tendió en su investidura la mano a la oposición para convertir ésta en la legislatura del diálogo. Por ahora es la del diálogo de sordos. Los temas en los que los socialistas ofrecieron consenso son el agua, la financiación autonómica, la deuda histórica y la elección del director de la RTVA. De momento, el primero, tal y como quedó demostrado, lejos del acuerdo será terreno abonado para la pelea política más dura. El resto parecen ir por igual camino.

El agua, centró el primer gran debate en el Parlamento andaluz y también el primer gran rifirrafe entre el Gobierno y el PP. La dureza y rudeza del ataque de la portavoz popular, Esperanza Oña, elevó varios grados la temperatura del pleno y encontró una réplica también desabrida de la consejera de Medio Ambiente, Cinta Castillo.

El debate no giró sobre la política hídrica andaluza ni siquiera sobre el traspaso del Guadalquivir, que pondrá el broche y dejará, por vez primera, el grueso de las competencias de agua en manos andaluzas.

La pelea versó sobre el recién aprobado trasvase del Ebro a Barcelona y la derogación, en 2004, del Plan Hidrológico Nacional a manos del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Un gran proyecto que Manuel Chaves apoyó originariamente, si bien se retractaría cuando lo derogó el Ejecutivo socialista.

Con la exigencia por delante de que el mismo criterio seguido por el Gobierno de la Nación para Cataluña se aplique a Almería, Valencia o Murcia -trasvasando los sobrantes del Ebro tal y como proponía el Plan Hidrológico Nacional-, subió a la tribuna el PP. El lema que ha paseado el líder del PP andaluz, Javier Arenas, junto al presidente valenciano, Francisco Camps, los grandes artífices de la guerra por el agua, llegó ayer al Parlamento: "Andalucía también necesita agua para crecer y vivir".

Oña, que superó su tono habitualmente duro, fue más allá y culminó su discurso con un rosario de perlas. Acusó a los socialistas de tener una "actitud servil", "prostituirse políticamente" y "venderse al mejor postor", para añadir que la actitud del PSOE y Chaves es la de Fernando VII, recordado "por su mezquindad" y apodado por su "deslealtad" como "el rey felón".

El PP aseguró que el presidente andaluz carece de "legitimidad y honestidad política" para proponer un gran pacto del agua y lo acusó de "ceder a los chantajes políticos" por permitir que vaya agua a Barcelona "para regar y llenar sus piscinas". Un trasvase que el PP dejó muy claro que apoya pero exigiendo que ocurra lo mismo con Andalucía. Esa actitud, aseguró Oña, hace que dé "vergenza estar sentados en los escaños del PSOE" y que le valió a Chaves el calificativo de "traidor" con los intereses de Andalucía.

La consejera de Medio Ambiente, que debutó en la Cámara en este cargo, recriminó a Oña que practique "el discurso del insulto", que calificó de "chabacano", "patético" y "cansino" porque, según lamentó Cinta Castillo, es el que "siempre" emplea el PP. Quiso cerrar su réplica a los populares con una cita, del senador Fraga Iribarne, pronunciada el pasado fin de semana: "Sólo un imbécil o un loco negaría el agua a Barcelona".

En números, este duro cruce verbal se tradujo en que de las 35 propuestas presentadas por el PP, el PSOE sólo aprobó dos, de redacción muy básica y carentes de cualquier enjundia política. Una se limita a pedir una nueva ley general de aguas en Andalucía y otra a exigir que se culminen las transferencias pendientes de acuerdo con el Estatuto de Autonomía. En respuesta, el PP apoyó otras dos propuestas, del mismo tenor, de las 16 registradas por el PSOE. Una declara el agua un "recurso básico" y la otra insta a la transferencia del Guadalquivir.

En mitad y sepultada una vez más por ruido de los dos mayores, quedó Izquierda Unida, que logró sacar adelante, de la mano de los socialistas, 11 de sus 32 propuestas. El portavoz de IU, José Antonio Castro, enfatizó las diferencias en el modelo de gestión con el PSOE y reclamó una política más verde.

  • 1