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El agua se encarece para hogares sin empadronar y contadores colectivos

Emasesa limitará la población bonificada, subirá la cuota de abastecimiento y se creará un bono social.

el 30 sep 2009 / 20:14 h.

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Los contadores individuales se imponen entre los clientes de Emasesa.

El agua será más cara en 2010. Emasesa revisará todo el plan de bonificaciones y las cuotas fijas mensuales tras un informe que revela un incremento de los gastos de explotación y de las inversiones y una caída de los ingresos. Para no entrar en pérdidas hay que recaudar más y establecer un plan de ahorro de 3,3 millones de euros en nueve meses.

Los hogares que más notarán la revisión de las tarifas serán aquellos cuyos habitantes no estén empadronados y registrados en Emasesa; y los 13.471 edificios que aún cuentan con contadores comunes. La propuesta técnica, que debe someterse a una valoración política, plantea gravar este tipo de viviendas. Hasta ahora, los precios de estos hogares se establecían como si en ellos vivieran 2,7 personas, la media de ocupación de la ciudad. De esta forma con consumir menos de 11 metros cúbicos al mes se incluían en el bloque tarifario más bajo. Con la propuesta de cambio, esta cifra se podría rebajar hasta los cuatro metros cúbicos.

Teniendo en cuenta que la media de gasto por habitante son 3,9 metros cúbicos mensuales, el resultado es que cualquier vivienda no registrada con más de una persona pasaría como mínimo a uno de los siguientes bloques, que representan un incremento del coste de un 64% a un 213%.

El impacto de esta medida es tal que en la comisión técnica de trabajo -y así lo ratificó ayer el consejero delegado de Emasesa Manuel Marchena- se acordó a instancias de asociaciones de consumidores como Facua la realización de una extensa campaña de concienciación, la exigencia legal de que todos los edificios que afronten reformas integrales instalen contadores individuales, la elaboración de un catálogo de excepciones para circunstancias como las viviendas alquiladas a estudiantes, e incluso la opción de las devoluciones a personas que justifiquen que no han sido debidamente informadas de la medida.

Hay una segunda línea de actuación: la revisión de las bonificaciones. La más importante que tiene Emasesa es la que permite una rebaja del 25% a las personas que consuman menos de 3,33 metros cúbicos al mes. La mitad de los hogares registrados debidamente se benefician de esta medida. En 2010 será más difícil: se limitará a los tres metros cúbicos. También se rebajarán tres bonificaciones menores para el bolsillo del ciudadano, pero que representan unos ingresos de 1,5 millones de euros para Emasesa: un euro por usar la factura electrónica, 0,25 céntimos por el pago domiciliado y 0,25 por el abono en plazo voluntario. Las tres se revisarán para que no se puedan aplicar en todos los ejercicios.

Pero si la mayoría de estas modificaciones se podrán esquivar empadronándose y ahorrando agua, los otros dos incrementos propuestos son inevitables: subirán las cuotas básicas de saneamiento y depuración, debido a que los ingresos apenas representan el 14% de los gastos de explotación. En un hogar con un consumo medio, la cuota fija de saneamiento representa el 5% de la mensual, un porcentaje que se pretende elevar.

La revisión de tarifas se completa con una iniciativa que parte de la comisión de trabajo y que estudia ahora la empresa metropolitana de aguas de Sevilla: la creación de un bono social. Cada consistorio del área metropolitana, a través de su concejalía de Bienestar Social, deberá determinar qué familias no pueden asumir el coste del servicio y se les aplicaría una reducción.

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