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El Alamillo pega el estirón

El parque anexiona 10 hectáreas incorporando el antiguo vivero de la Exposición Universal de 1992

el 12 oct 2009 / 17:53 h.

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Espadas y Sánchez Monteseirín soplan la tarta de cumpleaños del Alamillo.

Como esos adolescentes que se van haciendo adultos, el Alamillo celebró ayer su XVI aniversario con “un buen estirón”: la inauguración de un vivero de 10 hectáreas, heredado de la Exposición Universal de 1992, en el que se pueden contemplar más de un centenar de especies vegetales y refugios para la diversa fauna animal (lagartos, rapaces, conejos, insectos, pájaros carpinteros, erizos, etc.) que pueblan este espacio.


Después de soplar las 16 velas de la gigantesca tarta de cumpleaños del Alamillo, el consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, Juan Espadas, se felicitó por la inauguración de esta nueva zona botánica, “que se va a convertir en un gran taller de educación ambiental para los chavales de los colegios” y cuya visita será posible a través de la concertación de visitas guiadas.   
Espadas anunció además la próxima puesta en marcha, “a final de año”, de un centro de interpretación del parque con equipamiento suficiente como para convertirse en “el gran salón donde organizar actividades”. El consejero manifestó que el Alamillo “es con seguridad el parque más visitado, con un millón y medio de visitas al año, y con una valoración enormemente positiva de los ciudadanos que vienen aquí de sus servicios, su mantenimiento y de las actividades que se organizan”.


Con la inauguración del nuevo vivero, a juicio del director del parque, Adolfo Fernández, “el Alamillo escala un peldaño más en el escalafón de los grandes parques”, al tiempo que sienta las bases para su centenaria vida.


El proyecto del vivero, con un presupuesto de 1,5 millones de euros, ha incluido la reordenación de las distintas especies vegetales, algunas de ellas de vida prehistórica,  hasta convertir esta zona en la de “mayor biodiversidad de los espacios públicos del área metropolitana de Sevilla”, según defiende el catedrático de Ecología Enrique Figueroa. El reciclaje de residuos producidos por el propio parque o la utilización de restos de mobiliario urbano de la Exposición Universal de 1992, convenientemente trabajados por el artista Luigi Maraez para potenciar su valor estético, han servido para crear refugios de animales.


Junto al vivero, la consejería ha finalizado también la reforma del invernadero anejo, diseñado en forma de templo y gracias al cual se pueden mostrar al público medio centenar de especies vegetales muy valiosas “en su mayoría procedentes de la gran importación que se realizó desde Miami y las selvas de Centroamérica para el Jardín Americano de la Exposición Universal”, señaló el ingeniero Alberto García Camarasa. Las visitas son gratuitas.

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