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El alcalde confía en que se hayan terminado los vertidos al río

El alcalde de Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones (PSOE), confió ayer en que las industrias de Morón de la Frontera "no aprovechen las lluvias otoñales para realizar vertidos al río", como viene sucediendo desde hace años cuando llega el periodo de aderezo de la aceituna (septiembre-octubre). Foto: El Correo.

el 15 sep 2009 / 16:08 h.

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El alcalde de Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones (PSOE), confió ayer en que las industrias de Morón de la Frontera "no aprovechen las lluvias otoñales para realizar vertidos al río", como viene sucediendo desde hace años cuando llega el periodo de aderezo de la aceituna (septiembre-octubre).

De todas maneras, hace sólo unas semanas se detectó un nuevo vertido, situación que el primer edil deseó que no se vuelva a repetir a raíz de las medidas adoptadas por el municipio vecino para evitar estas agresiones al medio ambiente. El mandatario aseguró que si en los próximos meses no vuelven a aparecer nuevos vertidos ya se podrá "trabajar en la calidad del agua". En la misma línea, el alcalde recordó que en estos momentos todas las depuradoras de la cuenca del Guadaíra están en funcionamiento: "Por ello, podemos confiar en que el río siga como hasta ahora".

Por otra parte, el regidor hizo especial hincapié en la inversión de las arcas municipales desde 2006, con más de nueve millones de euros, destinados a rehabilitar las orillas del río. Esta inversión se une a otros nueve millones de euros que aporta la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) para la regeneración de los parques de ribera y de los molinos que jalonan todo el tramo urbano del río.

Concretamente, hasta el momento se habían rehabilitado dos edificios: el molino de San Francisco y el del Realaje. Y ayer se presentó la restauración de un tercer edificio, el molino de la Tapada, que es además uno de los más singulares de la cuenca.

El primer edil, acompañado por miembros de la CHG, tuvo la oportunidad de ver el resultado de los trabajos, tras una inversión de más de 240.000 euros.

Proyecto. El proceso de restauración experimentado durante un año por la Tapada permitió el hallazgo de elementos que completan la historia de uno de los edificios más literarios, históricos y singulares de la ribera. En este sentido, la concejal de Patrimonio Histórico, Ana Cuesta, explicó que "este molino es el que más tiene que decir en la historia de esta ciudad, como fruto de inspiración de muchos escritores".

Los pasos seguidos para su recuperación fueron parecidos a los que permitieron la regeneración de los anteriores. Tras la excavación necesaria se comprobó que las paredes habían resistido y se realizaron los trabajos pertinentes con las instrucciones de los arqueólogos, Enrique Domínguez y Lara Cervera Pozo, para devolverlas a su estado primitivo.

El interior del molino cuenta con dos plantas: la primera de ellas servía en su tiempo como sala de molienda y la segunda era el almacén de las instalaciones.

La restauración permitió recuperar las cotas originales del edificio y su entorno. Gracias a ello luce como nueva la solería de la planta baja, así como el muro de protección exterior. Incluso se han sembrado árboles similares a la huerta original del entorno para dotarlo de más belleza y crear todo un paraje de ocio y esparcimiento.

El objetivo es recuperar todos los molinos de la cuenca para crear un bello itinerario por la historia de un municipio vinculado a la elaboración de pan.

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