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El alcalde de Alhaurín no dimite y el PP-A no le pide que se vaya

Arenas defiende la presunción de inocencia de Martín Serón hasta el fallo definitivo del Supremo

el 19 ene 2012 / 19:50 h.

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Martín Serón, a su llegada a la Audiencia.

Como si no hubiera pasado nada. Así actuó ayer el PP de Málaga, la dirección regional y el propio alcalde de Alhaurín el Grande, Juan Martín Serón, tras condenarlo el juez por cohecho, en el juicio del caso Troya, a un año de inhabilitación y a una multa de 200.000 euros. El regidor popular no va a dimitir y tampoco se lo ha pedido su partido, que no tomará medidas hasta que el Tribunal Supremo, al que recurrirá el alcalde, dicte sentencia firme. "Irme sería de cobardes. Tengo el apoyo del pueblo", dijo ayer Martín Serón. Tildó el fallo de "injusto, desproporcionado, carente de rigor necesario y muy corporativista".


El líder del PP andaluz, Javier Arenas, eludió pedirle que se marche y defendió la presunción de inocencia hasta que se pronuncie el Supremo. La actitud de Arenas, que ayer hizo malabares para defender al alcalde sin ser demasiado explícito, es cuanto menos contradictoria. La estrategia del PP-A pasa por pedir diariamente dimisiones de socialistas -muchos de ellos ni siquiera están imputados- por el escándalo de los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) irregulares pagados con fondos públicos. Sin embargo, Arenas fue benévolo con el regidor corrupto y negó que esta postura reste "legitimidad" a su partido a la hora de exigir dimisiones por el caso ERE. "El PP reclama responsabilidades políticas que muchas veces no tienen nada que ver con responsabilidades jurídicas", matizó. Arenas demandó un "debate profundo" de los partidos para "unificar criterios" sobre si un dirigente es inocente hasta que haya sentencia firme o no.


El presidente de los populares ha intentado mantenerse al margen de este asunto desde que en 2007 Martín Serón fue arrestado junto al concejal de Urbanismo, Gregorio Guerra, acusados de cohecho, prevaricación por asuntos urbanísticos y blanqueo de capitales. En el PP no impera la norma de expulsar a los dirigentes hasta que estos no hayan agotado todas las vías judiciales para su defensa. Además, Martín Serón arrasa en las urnas desde que llegara en el año 2000 a la Alcaldía tras protagonizar una moción de censura. En todas los comicios ha ganado por mayoría absoluta y su implicación en Troya no le ha quitado ni un solo voto. Arenas, en las últimas municipales, le respaldó en su territorio: "Los alcaldes de los alhaurines [El Grande y De la Torre] son dos fantásticos alcaldes y un ejemplo de gestión en el Guadalhorce", aseguró.


sobornos. Unas grabaciones en las que el edil de Urbanismo reclamaba 122.000 euros a un promotor conocido como El Perola, principal testigo de la causa, a cambio de una licencia urbanística fueron el detonante para el arresto de Martín Serón y Guerra. El alcalde fue puesto en libertad bajo fianza de 100.000 euros, pagada en su totalidad por los vecinos del pueblo. En los registros la policía encontró en el despacho del concejal notas manuscritas y archivos informáticos en los que se calculaba el precio del soborno: 80 euros por cada metro cuadrado de incremento de edificabilidad en la licencia y 6.000 euros por cada vivienda en exceso. En una de las casas del regidor, los agentes hallaron 64.780 euros en metálico. Martín Serón alegó que era dinero de su esposa, economista de profesión, para el pago del IVA de las empresas que gestionaba.


La sentencia considera probado que ambos, "de común acuerdo, exigieron con insistencia" al promotor el pago de 122.000 euros, y que los dos dirigentes "actuaron con ánimo de enriquecerse". Eso sí, el tribunal descarta que haya una trama de enriquecimiento de toda la corporación. Martín Serón, que compareció arropado por todos sus concejales, dijo que "lo más cómodo" hubiera sido marcharse a su profesión -es economista-, pero no lo hará para defender su honor y por "no decepcionar a su pueblo". Si el Supremo también lo considera culpable, se irá "definitivamente".

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