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El alcalde de Vic cede y empadronará a los inmigrantes sin papeles

Vila «acata aunque no comparte» la «orden» de la Abogacía del Estado, que insta a inscribir a todos los extranjeros.

el 21 ene 2010 / 21:13 h.

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El alcalde de Vic, Josep Maria Vila d’Abadal.

El alcalde de Vic, Josep Maria Vila d'Abadal (CiU), dio ayer marcha atrás en su intención de no empadronar a los extranjeros sin papeles tras abrir un polémico y agrio debate en España sobre la inmigración. El regidor aseguró que el consistorio ahora "acata aunque no comparte" la "orden indirecta" de la Abogacía del Estado de censar a todos los foráneos que presenten su pasaporte, aunque carezcan de visado y de residencia legal.

"Seguiremos empadronando como hasta ahora a la gente que viene a Vic con pasaporte sin visado", señaló el alcalde de la población barcelonesa durante una comparecencia ante la prensa para valorar el informe jurídico de la Abogacía del Estado sobre el empadronamiento de los inmigrantes sin papeles. En este informe, solicitado por el propio Ayuntamiento de Vic, la Abogacía del Estado considera que los ayuntamientos deben inscribir en el padrón municipal a todos los inmigrantes, "con independencia de que los mismos tengan o no residencia legal en territorio español", por lo que "no resulta procedente" rechazar su empadronamiento con esa excusa.

Vila d'Abadal compareció acompañado de los concejales Josep Burgaya (PSC) y Joan López Carol (ERC), y aprovechó la multitudinaria presencia de medios de comunicación para aclarar que "Vic no es xenófoba" sino "pionera en el modelo de inmigración". No obstante, advirtió que "si lo que queremos es que se integre al inmigrante, se tienen que hacer las cosas con orden y de forma rigurosa y recta".

En este sentido, el alcalde envió un mensaje al Gobierno en el que pide que cumpla y haga cumplir la Ley de Extranjería y ayude económicamente a los municipios que tienen mayor numero de inmigrantes con problemas económicos y de papeles. "Esta gente tiene muchas necesidades, y el ayuntamiento los tiene que atender y los atendemos como siempre hemos hecho", aunque ha pedido a las demás administraciones que sean "solidarias con los ayuntamientos" y que aporten recursos económicos a estas poblaciones "para que podamos hacer el trabajo juntos".

El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, se congratuló de que el alcalde de Vic haya dado "un paso atrás" en su intención de negar el empadronamiento a los inmigrantes irregulares, según dijo en Toledo, tras conocer la decisión del consistorio. Corbacho se alegró de que el alcalde haya adoptado "una posición, como no puede ser de otra manera, de respeto escrupuloso a lo que dice la ley" y añadió que confía en que esta polémica "pase lo antes posible".

Sin embargo, el debate continúa más abierto que nunca. Así el presidente del grupo del PP en el Ayuntamiento de Badalona, Xavier García Albiol, aseveró que los servicios sociales de esta ciudad están "a punto" del "colapso", y dio a entender que, llegada esa situación, elegirá dar ayudas sociales a un vecino antes que a un inmigrante ilegal. Pero no todos los dirigentes en el PP opinan igual. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, por ejemplo, preguntó a sus colegas que han establecido requisitos para el empadronamiento de los inmigrantes si lo que quieren conseguir es "conducirles a la exclusión o a la marginalidad".

Por ello, la secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, invitó este jueves a los socialistas a reabrir el debate sobre la Ley de Extranjería. A su juicio, "tiene que ser una ley consensuada" entre los dos grandes partidos.

Prisas electorales. Mientras, la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, tachó ayer al PP de "irresponsable" por "querer crear" un problema en un país donde no hay problemas de convivencia únicamente por intereses electorales ante la cercanía de los comicios catalanes. En similares términos se expresó el ex presidente del Gobierno Felipe González, aunque sin mencionar al PP, y lamentó "el griterío a veces irracional" suscitado en torno a los flujos migratorios y lo atribuyó a las "prisas electorales". González aseveró que "la inmigración es una necesidad de medio y largo plazo a la vez que produce una emoción negativa en el corto plazo".

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