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El alcalde defiende ante Cárdenas un modelo de urbe ligado a la calidad de vida

Ciudad de México y Sevilla sentados en una misma mesa. El Correo de Andalucía organizó un debate entre el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín y el ex gobernador de Ciudad de México, Cuauhtémoc Cárdenas. (Foto: José Manuel Cabello)

el 14 sep 2009 / 21:40 h.

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Ciudad de México y Sevilla sentados en una misma mesa. Dos modelos de ciudad distintos, dos sociedades opuestas en algunos casos. Pero unos problemas comunes. El Correo de Andalucía organizó un debate entre el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín. y el ex gobernador de Ciudad de México, Cuauhtémoc Cárdenas. Pese a la distancia, en su gestión se enfrentaron a conflictos parecidos: la delincuencia, la contaminación, el fomento del transporte público, el choque entre modernidad y tradición...

La contribución al desarrollo sostenible

Cuahatémoc Cárdenas. -En Ciudad de México el Gobierno local tiene competencias aunque hay una normativa nacional. México es una ciudad con un fuerte índice de contaminación que ha bajado en los últimos años por los cambios en el parque de vehículos. Se mejoró la normativa que existía, pero tiene el problema de estar en un lugar difícil, en una cuenca cerrada o valle con vientos norte-sur y una barrera de unos 4.000 metros. La contaminación se queda sobre la ciudad. Por eso hay condiciones difíciles, aunque en los últimos años no ha habido contingencias ambientales. La última fue en el 98 cuando hubo un incendio y una sequía prolongada. Nos falta todavía un impulso importante en el transporte público, sobre todo en el Metro subterráneo que permita un mejor servicio y un gran número de pasajes con un transporte no contaminante.

Alfredo Sánchez Monteseirín: -Siempre hemos percibido a México como un no modelo en el pasado en cuanto a este fenómeno de la contaminación y la masificación de ciudadanos, en densidad de población. Pero hay optimismo en sus primeras palabras, la situación física, el que esté en un valle, genera problemas, pero con medidas, si no se acaba con el problema, sí se puede paliar. Nosotros tenemos también otras circunstancias adversas. Hemos tenido históricamente unos ciclos de sequía que nos han llevado a situaciones extremas. A mí me tocó vivirlas no como alcalde, sí como presidente de la Diputación. Recuerdo una reunión en la sede del Gobierno en la que se planteó la posibilidad de una evacuación de la población por la falta de agua. El Guadalquivir quedó seco a la altura de Alcalá del Río. Sin embargo, se tomaron medidas y se concienció a la población. En estos momentos no tenemos ya este temor. Las condiciones ambientales son las que son, pero no son una fatalidad. Desde los poderes públicos podemos paliar efectos.

El futuro del coche en las ciudades

C.C. -No creo que se produzca una desaparición del coche en un tiempo previsible. Quizá haya que dar más promoción a los vehículos no contaminantes, lo carros híbridos, con ese tipo de combustibles. Sevilla es un ejemplo de ciudad con calles muy estrechas, donde hay limitaciones para vehículos. El generar en ciudades como ésta zonas principalmente peatonales es un avance siempre que haya servicios complementarios donde aparcar. Pero pensar que va a desaparecer el coche... Pensaría que no, aunque se le tiene que dar más apoyo al transporte público.

A. S. M.-El otro día tuve un almuerzo-coloquio en la casa de Renault. Y un señor, que no diré su nombre, salió a hacer una defensa de los automóviles. Lo haría para quedar bien con la casa. Intervino y consideró el automóvil como un derecho fundamental... Como el derecho a tener aparcamiento que también es un derecho fundamental... Yo tuve que intervenir. Pero además, tras esa defensa, alguien avisó de que ésta persona se tenía que ir a Madrid. Entonces yo pregunté: "¿Se vuelve en automóvil?". "No, vuelve en el tren de alta velocidad", me respondieron. Claro, porque es lo que tiene sentido... Este asunto de apostar por el transporte colectivo, por la peatonalización de las zonas céntricas y acabar con el mal uso del automóvil suena bien por eso de que es una lucha contra la contaminación. Pero no es que sea una cuestión ideológica, es que no puede ser. El parque de coches ha crecido de tal manera que no caben tantos vehículos en la zona a la que quieren ir. Y es absurdo ampliar los viales de tres a cinco carriles para llegar a un mismo embudo. Como en Sevilla, que tenemos una calle muy estrecha de acceso al centro que es la calle San Pablo. ¿Para qué vamos a hacer cinco carriles si luego se llega al mismo punto que es un embudo? El problema de muchas ciudades es que no se cabe, y no hay más solución que potenciar el transporte público.

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