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El alcalde no quiere 'mover' más el expolio a Detea pero insiste con el de Mercasevilla

Rechaza hablar del destrozo en la comisaría y se vuelca con la pintura

el 27 ene 2013 / 13:02 h.

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"Me remito a las declaraciones que realizó el pasado viernes el concejal de Seguridad y Movilidad". Así de rápido despachó ayer el alcalde, Juan_Ignacio Zoido, a los periodistas cuando le preguntaron en rueda de prensa por el caso del expolio en la comisaría de la Cartuja, después de que Detea negara el sábado la versión municipal y desmintiera que tuviera intención de demoler el edificio, ya que incluso estaba estudiando trasladar allí su sede.

El primer edil prefirió despejar balones y no engordar una polémica que para nada beneficia al Gobierno local, si bien trató de introducir en varios momentos otro escándalo, el de los 100.000 kilos de pintura fantasma comprados por Mercasevilla en 2004, que el Ayuntamiento lleva alimentando informativamente desde el viernes haciendo declaraciones y enviando a los medios informes de sus técnicos abundando en la irregularidad cometida por el anterior equipo.

Zoido no quiso decir nada ayer respecto al comunicado de Detea, la empresa propietaria de las antiguas dependencias de la Policía Local de la Cartuja que fueron desmanteladas hace unos seis meses, en el que contradecía las explicaciones dadas el viernes en el Pleno municipal por el delegado de Seguridad y Movilidad, Demetrio Cabello, que aseguró que se ordenó desmontar los elementos reutilizables del inmueble al percibir "indicios" de que esas dependencias serían demolidas.

"Detea niega categóricamente que tuviera intención alguna de demoler los citados edificios, y por supuesto niega de forma absoluta que trasladara ese mensaje a representante alguno del Ayuntamiento, en ningún momento y de ninguna forma. Es más, debemos afirmar que, nunca, nadie del Ayuntamiento se ha dirigido a nosotros, ni oficial ni extraoficialmente, para preguntarnos sobre nuestra intención de uso de esos inmuebles", aseguró tajante la empresa.

Zoido no quiso contestar, y se remitió a las declaraciones de Cabello, ya desmentidas por la empresa. Sí que sacó a relucir el escándalo de Mercasevilla, primero mientras hablaba de la huelga de Lipasam y, al fin, a preguntas de los periodistas. El alcalde dijo que Mercasevilla fue "expoliada" bajo la responsabilidad de anteriores corporaciones municipales, refiriéndose a la compra en 2004 por 300.000 euros de 100.000 kilos de pintura que nunca llegaron al mercado ni fueron utilizados, y que se facturaron al presunto testaferro del caso de los ERE fraudulentos Juan Francisco Algarín, en prisión. "100.000 kilos de pintura. No se recibió ni se pintó nada. Alguien se lo llevó", denunció el regidor.

En la rueda de prensa, recordó que en esta empresa no se realizaron huelgas cuando se firmó el expediente de regulación de empleo de 2003 ni con el de 2007, en el que se introdujeron "intrusos", mientras que "ahora que hacemos las cosas bien es el actual gobierno el que soporta las huelgas". Pese a todo, añadió, "a Mercasevilla vamos a sacarla adelante".

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