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El alcalde promete "suavizar" la ordenanza contra el ruido y los aceites usados

Juan Ignacio Zoido se ha comprometido con éstos que serán "compensados" por la nueva obligatoriedad de entregar sus aceites usados a una empresa.

el 28 jul 2014 / 21:09 h.

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Los hosteleros, con Pedro Sánchez Cuerda a la cabeza, la tarde de este lunes reunidos con el alcalde, Juan Ignacio Zoido. / el correo Los hosteleros, con Pedro Sánchez Cuerda a la cabeza, ayer tarde reunidos con el alcalde, Juan Ignacio Zoido. / el correo Los hosteleros de Sevilla salieron ayer contentos de su reunión con el alcalde, Juan Ignacio Zoido, porque éste les ha garantizado que, durante su desarrollo, intentará consensuar la nueva ordenanza contra los ruidos –que regula el uso de los veladores– y de limpieza, que obliga a bares, restaurantes y catering a entregar de forma gratuita sus aceites usados a la empresa Biouniversal. El plazo será de un mes y medio, aproximadamente, puesto que el objetivo marcado es que las medidas para paliar los efectos de estas ordenanzas estén pactadas antes de su publicación y entrada en vigor oficial. En concreto, el presidente de la Asociación de Hosteleros de Sevilla, Pedro Sánchez Cuerda, explicó que el alcalde se comprometió a organizar «reuniones con los sectores afectados y, en cuanto a la ordenanza de ruidos», elaborar un reglamento «con el que todos estemos contentos». Sobre la nueva obligatoriedad de ceder el aceite usado de la hostelería sin contraprestación alguna a una sola empresa, Sánchez Cuerda dijo que Zoido también se mostró dispuesto a negociar para que los intereses de bares, restaurantes y catering «no salgan dañados». «No nos dijo qué fórmulas, pero habló de buscarlas para evitar el perjuicio económico que nos supone entregar los aceites sin contraprestación alguna», apostilló en declaraciones a este periódico. Hasta ahora, bares, restaurantes y catering contrataban la recogida de sus aceites con empresas homologadas por la Junta y éstas le pagaban por este subproducto –o residuo, según el Ayuntamiento– o bien le ofrecían servicios de limpieza de campanas o extractores, en la mayoría de los casos. Según los hosteleros, la empresa a la que Lipasam le ha adjudicado la recogida de los aceites usados podría ahora ofrecer a los establecimientos el mismo servicio que recibían antes, pero esto podría vulnerar las condiciones del concurso público realizado para la adjudicación del servicio e incluso invalidarlo. Otra vía para compensar a los hosteleros son las bonificaciones, por ejemplo, en la tasa de basura. Son opciones que se podrían plantear, pero el alcalde ayer no concretó ni mencionó ninguna. «Somos sevillanos y unos ciudadanos más, no sólo hosteleros y queremos para Sevilla lo mejor. Queremos que se pueda descansar, que las normas sean muy claras y que se luche contra los incumplidores, que no llegan ni al cinco por ciento de los 8.500 negocios que hay en Sevilla y provincia, para que no se ensombrezca la gran labor de un sector que genera 31.000 empleos, con 3.000 millones de euros de facturación al año y el ocho por ciento del PIB», apostilló el presidente de la patronal hostelera. Lo cierto es que el alcalde recibió ayer tarde a la nueva junta directiva de la Asociación Empresarial de Hostelería, encabezada por Sánchez Cuerda, quien aprovechó para plantearle estas «controvertidas» normas municipales. Y es que la nueva ordenanza Contra la Contaminación Acústica, Ruidos y Vibraciones, aprobada el pleno de pasado viernes, prohíbe por ejemplo, en el caso de los veladores máquinas de juego, recreativas, billares, futbolines o atracciones infantiles, así como dados, dominó y similares, censurando además hacer rodar o arrastrar en el interior de los establecimientos de actividades barriles de cerveza o mobiliario en general. Igualmente, la nueva regulación, sólo pendiente de su publicación en el Boletín oficial de la Provincia (BOP) para su entrada en vigor, prohíbe servir comidas o bebidas al público cuando éste las consuma de pie, en el exterior, junto a la ventana mostrador con la que usualmente cuentan los bares. La ordenanza de Limpieza, por su parte, también está pendiente de su publicación en el BOP tras su aprobación definitiva en el Pleno del pasado viernes. «Salimos satisfechos de esta reunión. El alcalde nos ha dicho que aunque se hayan aprobado estas ordenanzas, hay que ver exactamente cómo van a funcionar. Habrá reuniones periódicas para buscar el consenso necesario al objeto de que, en el caso del aceite, no se dañen nuestros intereses económicos, y para la ordenanza de ruido un consenso que unifique los intereses de todas las partes», insistió Pedro Sánchez Cuerda. «Tras el plazo de alegaciones –prosiguió–, se han incluido unos artículos que son sugerencias de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias, un corta y pega total, con cosas que posiblemente tienen su lógica regular, pero con otras sí pueden crear un gran problema para el empresario hostelero», defendió el jefe de la patronal de la hostelería recordando que el sector cuenta desde hace sólo un año con una nueva ordenanza de veladores y «los incumplidores no llegan al cinco por ciento». Sánchez Cuerda explicó que, según el alcalde, transcurrirá un mes y medio hasta que ambas ordenanzas sean publicadas en el BOP, con lo que ahora «se quiere hacer una regulación que de respuesta a nuestras reivindicaciones» y «afinar» así los aspectos que han ocasionado «controversia». La decisión del Ayuntamiento de obligar a los hosteleros a entregar sus aceites usados a la empresa Biouniversal –de forma exclusiva y gratuita– conllevaría el cierre de unas 30 pequeñas y medianas empresas sevillanas y, con ello, una pérdida de entre 250 y 300 puestos de trabajo. Estos son los datos de la Asociación de Gestores de Residuos de Aceites y Grasas Comestibles, (Geregras), quien alertó de los perjuicios de la medida municipal, que incluso ha llevado ya a los tribunales, como publicó este periódico. Según Geregrás, el negocio en Sevilla alcanza los 4,5 millones de euros al año, de los que unos dos millones se quedaban en la hostelería y, el resto, en los gestores.

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