El alma de Utrera

Una exposición muestra la corona y el barquito de la Virgen de Consolación en el rehabilitado salón árabe del Ayuntamiento utrerano, en un cita catalogada de «acontecimiento histórico» en la ciudad

el 21 oct 2014 / 11:30 h.

Las autoridades y miembros de la sociedad civil utrerana contemplan las joyas de Consolación, que se expondrán hasta el día 31 en el salón árabe del Consistorio.  / Foto: S. Criado Las autoridades y miembros de la sociedad civil utrerana contemplan las joyas de Consolación, que se expondrán hasta el día 31 en el salón árabe del Consistorio. / Foto: S. Criado El alma de los pueblos está cargada de sentimientos, símbolos y rincones. En el caso de Utrera, ésta pasa, en buena medida, por Consolación. Y, si hay dos elementos que despiertan el interés de los utreranos, son la corona y el barquito de la patrona. Ambas piezas, junto a la presea del Niño Jesús, son las protagonistas de una exposición que está llamada a ser la más importante del municipio en los últimos tiempos. El famosísimo barquito que la Virgen porta en su mano derecha es una joya única en su género, realizada en oro y cristal de roca. Regalada a esta imagen como un exvoto en 1579 por el marino mercante Pedro de Salinas, esta nao de sólo 12 centímetros nació como un perfumero similar al que las damas de la época llevaban colgado en sus ropas, de cuyo interior exhalaba la correspondiente fragancia. Al final acabó sobre la mano de la patrona, siendo el símbolo más universal de la mayor devoción utrerana. Junto a esa pieza, relucen como nuevas las coronas de la Virgen de Consolación y del Niño Jesús. Fueron precisamente las preseas que hace ahora medio siglo se emplearon en la coronación canónica. Realizadas por Fernando Marmolejo, se confeccionaron gracias a la multitud de donaciones de devotos. La que porta la patrona lleva dos kilos de oro, 200 brillantes, 30 esmeraldas, un colgante del siglo XIV, una gran perla,… integrando una pieza de 30 centímetros de altura y 15 de ancho. Mientras, la del Niño está confeccionada con medio kilo de oro, 75 brillantes, 10 esmeraldas y 8 rubíes. Además, con motivo de esta exposición, Caja Rural ha financiado su restauración, procediéndose a una importante limpieza y reponiendo las piezas que faltaban. Como escenario de tan especial muestra está el salón árabe del ayuntamiento, una preciosa estancia que acaba de ser rehabilitada y que pocos utreranos conocen. Ha recuperado colores, techos y demás elementos decorativos que hacen que sea de los espacios más hermosos de la que fue casa-palacio de los condes de Vistahermosa. De hecho, Enrique de la Cuadra, a finales del siglo XIX, se basó en esta estancia para la estética actual del santuario de Consolación, coincidiendo con la rehabilitación de dicho templo que él mismo encabezó. Pero no es el único espacio que merece la pena ser contemplado en el consistorio por lo que, con motivo del evento, la visita también pasa por el salón pompeyano, el jardín romántico y el salón de plenos, donde se proyecta un vídeo en el que se habla de Utrera y de Consolación. Es la primera vez que se organiza una exposición con estas tres piezas joyísticas en Utrera. Dado el valor artístico y sentimental de las mismas, la iniciativa se presenta como un acontecimiento histórico. En el acto, el hermano mayor de la hermandad, Salvador de Quinta, agradeció al Ayuntamiento que planteara esta muestra, y a Caja Rural de Utrera su colaboración con la restauración de las coronas. Por su parte, el presidente de la entidad financiera, Antonio Cerdera del Castillo, dio las gracias a la hermandad «por invitarlos a participar en un proyecto tan importante». Finalmente, el alcalde, Francisco Jiménez (PA), habló de los tres argumentos sobre los que se sustenta la exposición:el aspecto religioso, por enmarcarse en el segundo Año Jubilar concedido por el Papa al santuario de la patrona;la vertiente cultural, ya que se ofrece la posibilidad de contemplar el salón árabe restaurado; y la turística, por el tirón que puede tener para favorecer las visitas a Utrera. La muestra se encuentra abierta de forma gratuita hasta el 31 de octubre, de lunes a viernes, de 10 a 13 y de 17 a 20 horas; y el sábado y domingo, de 10 a 13 horas. El acceso es libre por las tardes, mientras que en el turno matinal deben concretarse las visitas de grupos.

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